miércoles, 29 de abril de 2009

"Angels with dirty faces" (1938. Michael Curtiz)


"Rocky Sullivan muere como un cobarde, pidiendo clemencia". ¿Lo hace por cobardía?, ¿lo hace por su amigo?, ¿lo hace por arrepentimiento?. Michael Curtiz nos deja imaginar nuestro final preferido pero yo quiero creer que lo hace por la amistad y por el arrepentimiento final. Me baso en la cara de James Cagney dirigiéndose al túnel de la muerte. Una cara que lo dice todo, un último puñetazo a un poli patoso. Una dureza que sólo él era capaz de interpretar así. James Cagney está, una vez más, insuperable como Rocky Sullivan. Rocky tiene un mal final, indigno para un tipo que nos conquista durante toda la película. Simpatizamos con él y no nos da la sensación de villano, a pesar de las fechorías cometidas en su pasado. De hecho, nos caen mucho peor Jim Frazier (Humphrey Bogart) y Mac Keefer (George Bancroft) y celebramos sus muertes como una heroicidad de Rocky cuando realmente es un asesinato más. James Cagney desempeña el papel de un tipo que ha cometido muchos crímenes en el pasado y, después de la cárcel, se rehabilita en la vida cotidiana. Conoce a Laury Ferguson (Ann Sheridan...¡qué nombre...laury!) y se enamora de ella, haciéndola todo lo feliz que puede. Después rehabilita "a su manera" a unos chicos de su barrio que están predestinados a ser delincuentes juveniles y lo hace en colaboración con su amigo de toda la vida, el Padre Jerry Connelly (Pat O'Brien). Hasta aquí, todo lo hace bien, parece que va a ser un hombre nuevo. Pero, en el momento de despegar, a Rocky le intentan cortar las alas cuando Jim Frazier le quiere traicionar e incluso matar. Jim Frazier se niega a saldar una antigüa deuda con Rocky, una deuda que le ayudaría a volver a empezar. Así que Rocky vuelve a actuar. James Cagney está increible. Es que no habla, escupe, cada vez que se enfrenta a Bogart. Otra escena memorable es la de Rocky escapando de los polis por las azoteas mientras va disparando a todos los que puede. Finalmente para los ángeles con caras sucias Rocky siempre será un héroe. Por cierto, la película comienza con Rocky Sullivan en su barrio cuando sólo era un gamberro jovenzuelo. El papel lo interpreta Frankie Burke y es impresionante el parecido con James Cagney. Pareciera como si ese chaval hubiera estado una semana entera con James para copiarle hasta los movimientos al andar. Bueno, pues otro peliculón para la colección de mis Gangsters favoritos. Os ofrezco un video que contiene los últimos diez minutos de la vida de Rocky Sullivan. Rocky está en la cárcel y recibe la visita del Padre Connelly (su amigo). El Padre le pide que, al ser llevado a la silla eléctrica, muestre cobardía y grite pidiendo clemencia para decepcionar así a todos los chicos del barrio que lo tienen como héroe y quieren llegar a ser como él. El "paseo" hacia la silla eléctrica es fabuloso y el final... nos deja imaginar a cada uno lo que prefiera. ¿Pide clemencia por cobardía?, ¿siente miedo de verdad?. No creo que sea indespensable la traducción.

4 comentarios:

Antonio Callau Pérez dijo...

qué peliculón!!!. Creo que james cagney se arrepiente finalmente, estoy contigo :)

39escalones dijo...

Pe-li-cu-lón. Cagney, enorme. Qué historia, qué diálogos. Ya no hay nada parecido en el cine de hoy. Lástima.

Jara dijo...

preciosa película. coincido con 39escalones... ya quisieramos ahora tener películas así.

ethan dijo...

Yo creo que Cagney finalmente accede a simular la cobardía para desmitificar su figura de cara a los pequeños. En esa escena hay dos Cagneys, el que inicia el paseo desafiante (el verdadero) y el que simula cobardía.
Lo mejor de Cagney: esa mirada que hiela la sangre, propia del mejor cine de terror, pero importada para el género negro.
Saludos!