jueves, 2 de julio de 2009

"Nightclub Singer"



Hoy es la última noche de Frank actuando en el Club nocturno de la esquina. La gente ya no acude en tropel para verlo, las muchachas ya se olvidaron de él y su musa desapareció tras la útlima cortina de humo que sus pulmones exhalaron. Las luces del escenario le vuelven a deslumbrar, más ahora que sus ojos están llenos de ella y las mesas vacías de gente.

Empiezan los acordes de aquella preciosa tonada, se acerca al micrófono ... pero él ya no puede cantar. Ya no tiene voz, ella ya no lo va a escuchar. Sin dudarlo, cierra los ojos y se pone a recitar:

"Soy un cantante de bar
sangrando versos a mesas vacías
que tú y yo habitámos por unos días
Soy un poeta que ya no puede amar

Recito sin voz en lugar de cantar
y nadie comprende mis poesías
que hablan más de penas que de alegrías
Hablan del humo en tus labios al soñar

Humo es tu recuerdo entre candilejas
mientras canto canciones olvidadas
y revivo las pasiones añejas

Pero ahora ya no vendo entradas
porque mis melodías son muy viejas
y sin ti me quedan desafinadas.

Soy un solitario cantante de bar
un poeta al que no le van a escuchar"


Y ¿por qué no ponerle banda sonora a todo esto?. "I get along without you very well", Frank Sinatra, 1955.

5 comentarios:

39escalones dijo...

Estupendo. Sin voz, como Gayarre, que murió en el escenario tras fallar en el do de pecho... No es mala idea para uno de esos relatos de cantantes derrotados. Apunta, apunta.

Amaya dijo...

No hay nada malo en ser un cantante de bar o lo que cada uno sea y, no es la voz, sino el corazón lo que le impide cantar... hay que dajarlo reposar.
Un beso

Dana Andrews dijo...

Apuntómelo, apuntómelo 39escalones...lo tengo en mente. Amaya, cuando se deja reposar el corazón estás muerto.

entrenomadas dijo...

Bueno, recuerda esa maravilla de "El hombre del piano" de Billy Joel. Hermoso texto, Dana.

Besos,

M

mi nombre es Alma dijo...

Y si no puedes recitar, susurras....las mejores canciones de amor se han cantando siempre susurrando.

Saludos, estupendo texto