domingo, 5 de julio de 2009

Una leyenda...


Supongo que casi todo el mundo conocerá las rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Yo he de confesar que hace poquito tiempo mi amigo Manchas de tinta me lo dio a conocer más a fondo cuando me contó en la terraza de un café de Gran vía la leyenda del monte de las ánimas. A la medianoche, en el monte de las ánimas, los espíritus vagan libres intentando cobrarse la vida de algún viajante perdido o de un pobre hombre sorprendido por la madrugada. En una ocasión una mujer le pidió a su caballero que volviera, pasada la medianoche, al monte de las ánimas ya que allí había perdido su pañuelo. El hombre, en prueba de amor, fue a buscarlo y ya nunca más regresó. La mujer cayó vencida por el sueño y al despertar, la mañana siguiente, encontró su pañuelo ensangrentado encima de su mesilla. Es un cuento precioso y muy inspirador que, contado por Manchas de tinta ante un café queda mucho mejor. Pero en fin, a lo que voy. Hace ya más de un año que, en mi tiempo libre, voy visitando todos los cafés de Zaragoza y en cada uno de ellos escribo un poema. Algún día los juntaré todos y los encuadernaré. Inspirado por Bécquer, las palabras de Manchas de tinta, y algún amor difícil de convertirse en realidad mi alma y yo nos introdujímos en el Café San Siro, de la plaza de Santa Engracia, y yo sentí la necesidad de escribir.

"Mi negro espíritu en San siro"

"Hoy es día negro como el zafiro
Negro es el cielo desde mi oscuridad
Negra sombra soy yo y no mi realidad
Negro café solitario en San Siro

A la negra luna yo sólo aspiro
pero no me llevará a la eternidad.
Negra alma vagará sin tu caridad
claridad que me dejó en un suspiro

En negra noche yo a ti regresaré
te daré tu pañuelo ensangrentado
y ante el claro de luna te abrazaré.

Perdona todo lo que he errado
que por todo ello ya pago y pagaré.
Soy un negro espíritu condenado."


Ya me perdonará últimamente mis excesos con el "negro"...últimamente escribo mucho sobre el negro. Pero el negro es el color de la noche sin luna, es el color de la soledad más amarga, es el color del vaso vacío de whiskey y, sobretodo, es el color de su cabello.

6 comentarios:

Amaya dijo...

Si "ella" supiera de todo tu penar, de toda tu "negrura", qué diferente podría ser todo pero mientras, ahí están tus cafés y bares de Zaragoza... y tus amigos

39escalones dijo...

La noche no, pero los cabellos pueden teñirse... Me temo que, a poema por café, te saldrá un volumen demasiado grueso. Deberás ir pensando en dividirlos en tomos.
Es mi leyenda favorita de Bécquer; incluso hay una película de los setenta o primeros ochenta que recoge el episodio, no recuerdo el título, lo siento.
Sigue dándole al lápiz, no se te da mal.

Zinquirilla dijo...

Hola, te he visto en el blog de Atikus y con ese nick no he podidi resistir la curiosidad :)

Veo que tienes buen gusto en los blogs y lo que cuentas de Bécquer me recuerda sus leyendas que transcurren en Sevilla, cuando te las cuentan toman otro significado.

Un saludo.

Dana Andrews dijo...

Gracias a todos, Amaya, 39escalones y Bienvenida Zinquirilla!!!. Muy grato encontrarte por aquí....y por lo que dices tú también pareces tener muy buen gusto...

mi nombre es Alma dijo...

El negro es un color hermoso, o puede serlo. El ala de una golondrina, el cabello de una mujer, el elegante fondo de armario...

Saludos

En este mismo momento veo que me has dejado un comentario, que casualidad

Dana Andrews dijo...

El alam nos llama, Alma...será el alma literaria... Gracias.