lunes, 3 de agosto de 2009

El océano de la ciudad nocturna.


Llevo unos días trabajando en el turno de noche y ésta es una buena oportunidad para comprobar que el ser humano está diseñado para vivir de día. Es curioso sentarse a observar cómo pasan las horas en las que todo calla o debiera callar y cómo acechan las alimañas nocturnas. Yo trabajo en un piso de lujo, muy céntrico, con ventanas al mar. Sí... ventanas al mar, porque la ciudad de noche es un océano salvaje de enormes transatlánticos que navegan a la deriva sin rumbo fijo o de pequeñas embarcaciones que ni siquiera saben flotar. Es un gran mar de caos e imcomprensión del que hace tiempo salí para quedarme en una isla, como un náufrago al que ya no le quedan botellas que tirar. De todas formas nunca tuve confianza en que alguien las leyera. Así, voy observando como los barcos nocturnos encallan siempre en los mismos arrecifes y nunca se dan otra oportunidad. Sin darme cuenta llega el amanecer bañándolo todo con su luz vital y yo corro a meterme en la cama. Me apresuro a dormir antes de que salga el sol y me demuestre que, aunque el ser humano es diurno, a mí siempre me ha ido mal por el día. Pasan las horas, llega el atardecer y resucito. Es una pena, no me considero vampiro, pero yo estoy encadenado a la noche, a su noche.

"Galerna"

"¿Cómo explicar ahora esta situación?.
Conozco mi rumbo y no puedo remar.
Desde mi habitación con vistas al bar
sólo contemplo la desesperación.

No habrá nadie que implore una oración
por un náufrago marinero sin mar.
Fuerte tormenta, no puedo navegar.
Galerna en la barra sin resiganción.

Es tarde, el mar está a punto de cerrar.
Reinventarse toca a un nuevo final
pero el real ya no se puede esquivar.

Marea baja, restos de un temporal.
Ocaso del sol de amor por que luchar.
La luna te espera en el vaso del mal.

Bébete en un trago el destino fatal."


"Barcos de madrugada"

"El mar nocturno acecha silencioso
a marinos sin rumbo algo perdidos,
barcos de madrugada medio hundidos
sin hora de llegada hasta su foso.

Dueños de nada, pasado glorioso.
Propietaros de los besos huídos
que viven del eco de sus gemidos,
gimen por cada recuerdo doloroso.

Navegan lentos hacia nungún lugar
adorando al demonio de la soledad
y suelen encallar en un triste bar.

Avanzan por inercia, por lealtad,
guiados por faro de falso brillar,
espejismo de última oportunidad."

6 comentarios:

mi nombre es Alma dijo...

La ciudad por la noche es un mar en el que naufragan nuestras palabras, o qui´zas resuciten una vez han sido quemadas por el diurno sol.

Un abrazo, encantada de leerte

Dana Andrews dijo...

Encantado de que me leas y pongas estas preciosas frases.

Amaya dijo...

Nocturnidad, bares, paseos junto al mar, pueden ser fuente de desesperación para ciertas personas pero, fuente de inspiración para otras almas perdidas...
Sigue escribiendo así...

Jara dijo...

me encanta cómo escribes. ¿Lo he dicho ya? Y lo que dices. Tu reflexión sobre la vida nocturna supone un pequeño consuelo, un susurro en medio de gritos incomprensibles.

gracias :) es un placer leerte

Dana Andrews dijo...

Seguiré, seguiré escribiendo aunque ya no tenga ganas... Como dices, Amaya, la inspiración está ahí. Jara, lo maravilloso no es cómo escribo sino vuestros comentarios, Jara. Muy importante que vuelvas a pasar por aquí. Gracias

Yolanda dijo...

Espero mi nuevo amigo naufrago que encuentres a quien te lea los mensajes de las botellas. Besos