miércoles, 26 de agosto de 2009

Así estoy yo sin ella

Era una tarde en la que la ciudad hervía por los últimos azotes de agosto mientras yo empleaba mi tiempo libre en entretenerme con las musas. Las llamé y acudieron a la cita sin necesidad de emoborracharlas. Sentí sed, sed de algo más que agua, y me refugié en un bar llamado "Atrapamundos" donde atrapé mis sueños que, en definitiva, son mi mundo. En este lugar cordial encontré a un viejo amigo que compartió conmigo un café y una interesante charla de música. Me habló de su ídolo, Joaquin Sabina, y de su canción preferida titulada "Así estoy yo sin ti". Yo derivé la conversación a mi favor y llegué al punto en que mi interlocutor estaba dispuesto a escucharme cómo estoy yo sin ella. A riesgo de parecer un pesado suavizé el monólogo con algo de poesía y concluí componiendo algunos versos sabineros. Mi amigo, transcurridas un par de horas de buena conversación, abandonó el lugar y yo tomé un café solo más ya que sentía la necesidad de escribir frenéticamente como la carta de amor de un preso condenado a muerte.

"Quemado como los bosques en verano
Arrastrado cual serpiente en desierto
Tirado como un sueño ya despierto
Inadecuado cual beso temprano

Seco, pétreo como el puente romano
Oscuro cual túnel que no está abierto
Negro como el veneno que te vierto
Así estoy yo sin ella, mi paisano.

Azabache cual la noche sin luna
Ausente de luz en mi alma nublada
Opaco como la negra laguna.

Soy estrella errante ya disipada
Tus huellas en mi desierto, en mi duna
Eco de la palabra nunca hablada."


Ahora un deleite de canción. Con ustedes el poeta Joaquin Sabina

3 comentarios:

Manchas de Tinta dijo...

Buen artista, buena canción, buen bar y buen poema.

Amaya dijo...

Si Sabina se quedase algún día sin inspiración,
Alguna ayuda bien te podría pedir,
Que seguro que con mayor devoción,
Se la ofrecías tú sin resistir.

(Perdona mi osadía por meterme a rimar cuando lo mío quizá sean otras cosas...)

Me gustan los versos "sabineros"

Dana Andrews dijo...

Buen comentario, Manchas. Por cierto, ese amigo imaginario que encontré allí creo que fuiste tú. Muy bueno, Amaya:

Sabina ya se quedó sin inspiración
porque el médico le prohibió vivir de noche
y le quitó el alcohol del que hacía derroche
Así wque escucharemos sus discos con resignación