lunes, 26 de diciembre de 2011

La campana de don Jacinto (Relato)


            Extraviado en su propia época se encontraba don Jacinto y según él mismo consideraba, esa era la manera más cruel de estar perdido. Su trabajo también parecía de otro tiempo. Don Jacinto ayudaba al cura de San Miguel durante los oficios religiosos; abría, cerraba y mantenía en orden las dependencias eclesiásticas. Y su obsesión era el campanario de dicha iglesia. En otros tiempos, esa torre mudéjar albergaba la campana de los perdidos que se hacía sonar en las noches de niebla más densa para que los campesinos supieran llegar a la ciudad. Pero aquella legendaria campana, haciendo honor a su nombre, también se perdió y actualmente, en su lugar, don Jacinto es el encargado de accionar un botón para que, desde un campanario vacío, suene la grabación de un alegre repicar cada vez que va a dar comienzo la misa. Cualquier tiempo pasado hubiera sido más agradable para don Jacinto que, a pesar de haber perdido ya toda su fe, en el interior de esa antigua iglesia era donde mejor se encontraba ya que el edificio parecía aislarlo por completo del frenético ritmo que había tomado el mundo, en pleno siglo veintiuno.

Pero extraña fue una noche, silenciosa como ninguna, en la que don Jacinto no podía conciliar el sueño. Desde su humilde habitación alquilada siempre veía la torre de San Miguel pero en aquella madrugada la densa niebla parecía habérsela engullido para siempre. Y fue entonces cuando don Jacinto cayó dormido, o simplemente soñó despierto, que la vieja campana de los perdidos volvió a sonar, pesadamente desde la incógnita, como si la noche hubiera desplazado para siempre al mundo.

A la mañana siguiente, los periódicos locales hablaban de un extraño suceso en el campanario de San Miguel donde, desde el vacío de su torreón, parecía haber sonado una antigua campana. Y así fue, en realidad, que la gran campana regresó de alguna época sumida en la niebla y volvió a tocar, por última vez, para que aquel hombre perdido encontrara el camino hacia su tiempo ideal. Don Jacinto nunca más volvió a trabajar en San Miguel, al menos no en la actualidad, donde fue declarada para siempre su extraña desaparición.

19 comentarios:

PILAR dijo...

¿Un bucle en el tirmpo? Una historia entrañable.
Un abrazo

Anaís Pérez Layed dijo...

Cuanto trabajas y además como le das a la tecla... curiosa versión en recuerdo a la histórica campana de los perdidos.

Besitos, nos vemos mañana.

Clementine dijo...

No hay nada en el mundo que pueda sustituir el mágico sonido de una campana... Precioso relato, Marcos. Besos.

Juan Risueño dijo...

Llamada a los perdidos en el tiempo. Campanas celestiales.

Relato para leer y releer.

Un abrazo Marcos

Marcos Callau dijo...

Algo así, supongo... dejémoslo en "rallada mental", Pilar. Besos y felices fiestas.

Bueno, ya que tengo que trabajar las fiestas, pues vamos a trabalarlas del todo jeje Besos Anaís y gracias por pasar y comentar.

No, eso es cierto Clementine. Adoro esos pueblos donde se mantiene esa tradición tan arraigada, de una u otra forma, en nuestros paisajes rurales. Gracias Clementine, besos.

Graicas, Juan. Espero que `pases unos felíces días. Un abrazo!

Laura Caro dijo...

Los saltos en el tiempo dan lugar a muchas historias misteriosas...
Me gustó esta tuya.

Un abrazo navideño.

fus dijo...

Pensè que eran alucinaciones, pero si fueron realidad son fenòmenos inexplicable.

un fuerte saludo


fus

PEPE CAHIERS dijo...

La niebla siempre oculta el misterio de lo intangible. Además, en el cine de terror ha sido el vehículo ideal del miedo a lo que no se puede apenas vislumbrar.

ARVIKIS dijo...

Ya sabemos que el tiempo no existe, es una percepción subjetiva del ser humano. Cuando doblen las campanas, no preguntes por quién doblan. Doblan por ti.
Javier

roberto dijo...

La campana de los perdidos, al menos, es ahora un gran bar...

El Tirador Solitario dijo...

Muy becqueriano este relato, Marcos...ideal para leerlo, o mejor aún contarlo, en unas de estas frías noches de Diciembre.
Un abrazo.

miquel zueras dijo...

Cada vez me gustan más tur relatos, Marcos, incluso me ha parecido oir el lejano tañido de una campana. Un campanario que aparece y desaparece con la niebla como el maravilloso pueblo de Brigadoon. Abrazos y muy Feliz Año. Borgo.

Yuri Zhivago dijo...

Ojalá Marcos todos pudiéramos oir una campana que nos guiase al encontrarnos perdidos.
Un abrazo, felices doce campanadas y que el próximo año podamos seguir leyendo tus magníficos relatos.

Marcos Callau dijo...

Gracias, Laura. Esos saltos en el tiempo son también inspiradores de unos cuantos poemas. Besos.

Tendría que rodarlo Spielberg, Fus. Gracias por pasar!

Fundamental elemento cuando todavía no había tantos recursos técnicos como los actuales. Por cierto, prefería el recurso de la niebla y la imaginación que un monstruito diseñado por ordenadro. Un abrazo Sr. Cahiers!

Una película que habría que revisar, la que has mentado, ya imagino que conscientemente, en tu comentario, Javier. un fuerte abrazo, amigo.

Al menos... y se suelen hacer allí algunos encuentros literarios creo... Sabes algo de eso ¿no? jejeej Un abrazo Roberto.

Creo que estas noches son especiales para un relato sde este tipo Tirador. Gracias por verlo así. Un abrazo.

Ooooo Brigadoon, Miquel...¡qué recuerdos! Gracias por tus palabras, amigo, eres muy amable. Un abrazo.

Felices campanadas, feliz final y principio de año, Yuri. Aquí y allí nos encontraremos tras las campanadas. Un abrazo!

Unknown dijo...

Excelente el relato, compa Marcos: deja una estela de incertidumbre sobre la suerte final de su protagonista absolutamente irresoluble. Enhorabuena…

Un fuerte abrazo y buen fin de año.

José María dijo...

Hola, Marcos. He querido votarte en los premios 20 Blogs, pero no te encuentro. ¿En qué categoría está inscrito este blog?
Sin embargo, sí he podido votar al de Frank Sinatra.
Te deseo un buen 2012, pese a todo lo que nos acecha.

Marcos Callau dijo...

Aunque pone "Unknown" sé que eres Manuel por tu manera de llamarme "compa" jeje Me alegra mucho que te haya gustado y te deso feliz 2012, lo mejor para el nuevo año.

Al final, José Mª no sé en qué categoría clasifiqué mi blog de "El sueño eterno" Pero lo investigo y te digo. Mil gracias por tu votación al blog de Frank Sinatra. Un abrazo y mucha suerte para el concurso. Feliz año, amigo.

39escalones dijo...

Trabaja los textos, siempre te lo digo. La historia, la leyenda, dan para mucho más.
Un abrazo.

Marcos Callau dijo...

Un abrazo, Alfredo.