martes, 31 de mayo de 2011

Amarga despedida (Relato breve)

Anuncios de gasolina cuando no hay depósitos que llenar, agencias de viaje si necesitas escapar pero desconoces en qué dirección correr, bebidas refrescantes cuando mueres de sed; rebajas mucho más caras que el año anterior, inmobiliarias para corazones vagabundos, potentes micrófonos para aquellos que permanecen mudos, anuncios, más anuncios. Compra y venta, hipotecando una vida entera. Crisis. Creo que el día en que nací mi familia ya estaba en crisis y el mundo olía igual de podrido que este lento anochecer.

Hoy estoy triste. ¿A alguien le interesa?. No, no cuesta dinero llorar. Es mejor aún que el llanto sea en silencio y de madrugada, cuando ya esté lejos de aquí. Sí, se ha marchado. Después de veinte años juntos, compartiéndolo todo, me abandona. La situación era difícil, un duro trance que no pudimos soportar y llegó la inevitable separación. Sin embargo, ahora recuerdo todo lo que pasamos juntos. Con ella comenzaron todos mis sueños, mis proyectos. Crecímos juntos, vivímos noches enteras bajo el plácido manto de las estrellas, escuchando viejas canciones, riendo y soñando. Pero ahora tan solo me queda ese aroma inconfundible que impregnará, quizás ya para siempre, la palma de mis manos. Es fascinante cómo se dejaba, conscientemente, manejar por mis inexpertas manos. Si ella lo hubiera querido, se habría convertido en una fiera indomable y descontrolada pero, por alguna extraña razón, siempre fue dócil conmigo.

Ahora, hace menos de un minuto que salió de esta casa y ya añoro estar con ella. Simplemente, hacía parecer la vida más sencilla, más segura, más cómoda. Sin embargo la veo desaparecer ante mis ojos. Me abandona, mientras la lluvia golpea, incesante, la reluciente chapa azul de mi amada, mi vieja berlina del 78, rumbo al desguace.


Opel Rékord de 1978. Este automóvil, en model lexus y plateado, fue mi compañero de viajes desde mi infancia, el coche de mi abuelo. Hace poco tiempo que se envió al desguace. Este relato es un recuerdo a este coche que tan buenos momentos nos hizo pasar.

37 comentarios:

Lala dijo...

Pobrecito!!! yo que hablo a mi coche y le doy los buenos días y la gente me dice ¿para que le hablas? te entiendo perfectamente. Las cosas tienen valor por lo que significan no por lo que valen.

Un besote

Marcos Callau dijo...

Y qué lo digas Lala, ¡pobrecito!. Cuando se lo llevaba la grúa, con las ruedas deshinchadas y la chapa cubierta de polvo no parecía ni la sombra de lo que fue. Muchas gracias por comentar. Besos.

Clementine dijo...

El coche que yo recuerdo con más cariño de los que ha habido en mi familia es precisamente en el que nos íbamos todos de viaje cuando era yo pequeña...
Qué relato más auténtico y más sentido el tuyo, gracias por publicarlo y compartirlo. Eres muy grande, Marcos, muy grande. Besos.

ARVIKIS dijo...

Marcos me ha gustado mucho este relato. "Lo importante es amar" como decía Zulawski.
Un abrazo
Javier

PEPE CAHIERS dijo...

Por un momento me ha engañado usted, pensaba que se trataba de una mujer, aunque algo sospechaba. Aún recuerdo como se me hizo un nudo en la garganta el día que se llevaron mi 127 de segunda mano cuando compré un Ibiza Friend nuevo.

Javier dijo...

Lo entiendo.
Mi padre, cuando yo era un niño, se compró un Standard, un coche inglés que financiaba el estado a ciertos funcionarios, pero eso es otra historia.
Pero sí, entiendo tu amor por esa vieja berlina. Yo sentí lo mismo el día que mi padre cambió de coche.
Fue el único coche que me emocionó en mi vida.

Saludos.

Silvia Meishi dijo...

Muy buen relato, Marcos. Realmente podemos coger mucho cariño a objetos que nos acompañan durante mucho tiempo, los humanizamos.
Me ha gustado, sobre todo, el principio.

Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Tú sí que eres grande, Clementine. Muchas gracias por tus palabras. Nosotros también viajábamos en este auto y recuerdo cómo me mareaba cuando era pequeño... Besos.

Aunque se trate de un coche... Muchas gracias Javier. Un fuerte abrazo.

Hola Sr. Cahiers. El 127 era un modelo muy entrañable. Hace poco tiempo encontré uno aparcado cerca de mi casa y estaba muy bien cuidado, de un azul metálico estupendo. Fíjate si me gustó que le dediqué unos versos jejeje. El Ibiza, un buen cambio. Gracias por venir y comentar. Un abrazo.

El Standar no lo conozco pero si era británico debia ser una pasada para España en aquella época. Yo creo que son más pedazos de nuestra historia, más briznas de recuerdo que simples automóviles. Un abrazo Javier.

Muchas gracias Silvia. La humanización que se realiza de ciertos objetos es algo que me llama mucho la atención. Personificamos en ellos los recuerdos. Besos.

Myra dijo...

Hola, Marcos. Vaya sorpresa me he llevado al llegar al final de tu bonito relato..Pensé que hablabas todo el tiempo de una mujer!. Eres grande, Marcos. Imagino que eso es lo que prentendías al escribirlo.

Precioso tu recuerdo a ese coche. A mí me pasó lo mismo con el "Escarabajo" que heredé de mi abuelo. Si ese coche hablara..

Un beso

Marcos Callau dijo...

El escarabajo son palabras mayores, Myra. Me encantaba ese coche, mucho mejor que el modelo nuevo. Gracias Myra. Besos

David dijo...

Eeeeh! Está bien el relato. Aunque me imaginaba que ibas a salir con alguna sorpresa al final. No sé...Demasiado desgarrador para algo como un coche (pero lo entiendo, por otra parte). El primer párrafo me parece estupendo.
Un saludo.

Marcos Callau dijo...

Hola David!!!! Muchas gracias! Muy desgarrador, si peor hay veces que el coche, en una familia, llega a ser muy importante. Un abrazo.

David dijo...

Sí. Ahí tienes toda la razón. Yo no soy de coches...pero cuando mi tío murió y al final vendieron ese coche en el que tan buenos ratos había pasado y que tanto asociaba a su figura...

Luis Cifer dijo...

Te entiendo perfectamente, yo me crié en un seat 1500. No son sólo máquinas, son parte de nuestra vida.

Marcos Callau dijo...

Aja... a algo parecido me refiero, David. Otro abrazo.

Oh...el 1500 era un coche precioso, me encantaba. Un modelo con mucha clase. Gracias Luis Cifer. Un abrazo.

39escalones dijo...

Un relato que es casi una declaración de parafilia. Una de las más extendidas, o al menos una de las que hay más testimonios, es la atracción de índole física, sexual, por el propio coche. De hecho hay gente que se las ingenia para tener sexo con él, ya sea con el carburador o por el tubo de escape.
Por si acaso: no estoy de coña.
Abrazos.

Manchas de tinta dijo...

Es bueno, muy bueno el relato. Aunque desaparece la capacidad de sorpresa siempre que me lo cuentas antes de leerlo. También es bueno, muy bueno el comentario de 39 escalones.

Eva BSanz dijo...

Bonjour... Je voulais séduire.
Soy la muerte quien seduce.
Con el beso de la araña.
Soy la muerte quien te atrapa.
Con las garras del infierno.
Soy la muerte quien provocas.
En silencio proclamado.
Soy la muerte quien te arranca.
El aliento de tu Alma.
Bonjour... Je voulais séduire.
Soy la muerte quien vigilia.
Con el beso prometido.
Soy la muerte sigilosa.
Con el mal en mis colmillos.
Soy la muerte que tu buscas.
Con las llamas perfumadas.
Soy la muerte quien desgarra.
El abismo de tu Alma.
Bonjour... Je voulais séduire.

Mi beso.

PD: Gracias si decides pasar por mi blog y quedarte conmigo.

Marcos Callau dijo...

Muy bueno, Alfredo. Gracias por aclarar que no es coña pero, de todas formas, quiero yo también aclarar que mi relación con el Opel Rékord de mi abuelo nunca fue más allá de la admiración como vehículo. Por si acaso. Un abrazo.

Querido Manchas, debes admitir que el factor sorpresa de mis relatos contigo nunca tendrá validez. Siempre te los destriparé jeje. Un abrazo para ambos Manchas.

Bonjour Eva. Gracias por tu poema-comentario. Cuando tenga un ratito me paso por tu blog.

roberto dijo...

Me ha encantado el cuento, Marcos. Los coches forman parte de nuestra vida, claro que sí.
Y lo dice un peatón...

juan andrés estrelles dijo...

Hermoso tributo a modo de despedida. Me ha encantado. Resulta curioso lo que llegamos a encariñarnos en ocasiones con objetos, que aún sin ser capaces de transmitirnos sentimientos, ni de interpretar los nuestros. Llegan a formar parte de nuestras vidas hasta adquirir una personalidad propia. Un abrazo.

ANRO dijo...

Qué bueno, amigo Marcos. Un tema sencillo, brevedad, palabras exactas...y da un resultado perfecto.
A eso se le llama hacer una buena jugada literaria.
Un abrazote.

Juan Herrezuelo dijo...

Cada estapa de nuestra vida va ligada a un coche, y se les quiere, vaya que sí: en el de la infancia regresábamos dormidos a casa, en el asiento de atrás; en el de nuestra adolescencia veíamos aburridos pasar el paisaje en viajes que seguramente no nos apetecía hacer; tal vez en ese mismo nos dió nuestro padre las primeras lecciones, tal vez fue el que heredamos y en el que besábamos a nuestra chica; luego el primer coche de nuestro bolsillo, de segunda mano, luego un tercero, donde ahora es nuestra hija la que regresa dormida... Un abrazo desde este "lento anochecer", como muy bien dices.

miquel zueras dijo...

¡Lo que se llega a querer a un coche! Mi padre tenía en los setenta un modelo similar aunque no consigo recordar su nombre (no conduzco a causa de mi daltonismo) Muy buen poema, me quedo con el inicio: "Anuncios de gasolina cuando no hay depósitos que llenar". Saludos. Borgo.

mi nombre es alma dijo...

El desguace de una vida no se diferencia del desguace de un coche, lento pero contundente.

Ausente pero presente en tus letras siempre.

Marcos Callau dijo...

Gracias Roberto. Este peatón (espero que por poco tiempo) lo confirma. Siempre me han gustaod mucho los coches. Un abrazo, amigo.

Efectivamente Juan, es extraño. Pero probablemente, como explicaba anteriormente David, es porque los relacionamos con las personas que los ocupaban. Saludos Juan y muchas gracias.

Me alegro de que te haya parecido asi, Antonio. Muchas gracias. Un abrazote.

Me ha parecido espléndido tu comentario Juan porque efecitvamente es asi. Evolucionamos a medida que cambian los coches que nos llevan de viaje. Yo todavía no he comprado un coche de mi bolsillo pero todo se andará. Un abrazo desde otra enta noche.

Yo no conduzco porque... soy un caso. Peor a ver si me pongo las pilas en ese tema. Miquel, muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

Muy bonito lo que has dicho, Alma y muy real. Un placer tenerte por aqui, ya lo sabes. Besos.

♥ ♣ ֵֶєρσ¢ค ∂σяค∂คֵֶ♣ ♥ dijo...

Uisch..qué sorpresa al final! y yo que me imaginaba que se trataba de un dolor amoroso..jeje. Pero me ha encantado volver a leerte Marcos. Es entrañable conservar objetos tan valiosos de nuestros antepasados, viendo pasar décadas y generaciones. Al igual que también cuesta mucho deshacerse de ellos, por el gran valor sentimental que nos regala.
No estés triste Franki...éstas cosas son así...no perduran para siempre, y seguro te habrás guardado algún pequeño detalle de él, para sentir que no lo has perdido del todo.
Golden kiss for you.

Marcos Callau dijo...

Gracias por tus comentarios Época. Es solo un raltillo, no estoy triste jejeje. Besos.

abril en paris dijo...

Llego tardisimo y como no soy de coches me quedo un poco fuera del tema, pero entiendo que es una prolongación de uno mismo para ciertas personas o del hogar de la vida misma como tú mismo nos has contado "engañandonos" hasta el final.
Un relato original y con ese lirismo que te caracteriza.

Un beso para ti y para tu 'vieja berlina' :-)

Marcos Callau dijo...

Tu beso no se lo voy a mandar... porque ya está en el desguace y no sé lo que quedará de ella jejeje. Gracias Abril. El coche, en este caso, es un recuerdo de una persona muy importante en mi vida. Besos.

William De Baskerville dijo...

Hola Marcos.

Otro Grande, que tambien llegó a mí por mi hermano.

A mi la voz y los dedos en la guitarra de este hombre me transportan a un relax... aunque sea la canción más ritmica, el sonido de su guitarra se me incrusta en el alma.

Tenia ganas de tener al menos sus exitos, y un dia de suerte topé con esa edición magnifica con libro y dos cds. The Best of D.S & M.N, con esa portada de la guitarra roja que define toda una epoca y su yo más interno.

Que te voy a decir! una maravilla.

Recuerdo uno de los vinilos de mi hermano el del 78, esa portada con la foto borrosa y el marco en color marfil, ese es el que más escuché, sobre todo me dió por sultan of swing.

Oye, Marcos, aqui se Retorna mucho en la memoria, eh! jajajja, es bueno eso.

Pd: El otro dia vi una entrada tuya con un poema muy bonito, y cuando llegúe al final vi que se trataba de un coche al que tu le tenias gran cariño, no te pude comentar por falta de tiempo, pero te lo digo ahora, me pareció genial.
En un coche familiar hay una vida entera y 100 historias que contar.

Me alegro que te gusten los posters, y la canción, Cat Power es una maravilla, y ese disco FREE es para relajarse y perderte en la voz.

Buen finde!.


Woo, vaya, no me deja entrar con mi perfil, pero soy W.D.B. de Retorno a Manderley.
Menos mal que no me fio mucho de Blogger y lo copio todo! jajjaja.

Te he tenido que comentar al final aqui, ya que en Songs-World, no me deja.

Gran Saludo!.

Pilar dijo...

LLEGO TARDE, ÚLTIMAMENTE BRUJULEO POCO.
CIERTOS OBJETOS ESTÁN TAN UNIDOS A NUESTRAS VIVENCIAS QUE CUANDO NOS FALTAN PARECE QUE HEMOS PERDIDO UN TROCITO DE CORAZÓN.
HAY TODA UNA GENERACIÓN EN LA QUE SI LOS COCHES HABLASEN ...

Marcos Callau dijo...

Hola William, es ubn placer verte comentar por aqui aunque sea debido a los fallos del paraiso blogger... Te agradezco mucho tus palabras y toda la dedicación que muestras en el blog de canciones traducidas. Me alegro que te haya gustado este relato y compartir tambien el gusto por Mark Knopfler. Un abrazo William.

Hola Pilar, un placer verte por aqui. Es cierto, si los coches hablaran... Besos.

Javier Márquez Sánchez dijo...

Marcos, no te había leído antes narrativa, sólo poemas. Me encanta. Muy emocionante.

Marcos Callau dijo...

Hola Javier,pues me alegro de que hayasencontrado mis relatos. Me divierte mucho escribirlos aunque considero que hay que tener inmensa imaginación para hacerlo bien. Lo intentamos. Muchas gracias Javier.Un abrazo.

Kinezoe dijo...

Qué grande eres, Marcos. Me pareció estar escuchando la voz en off de uno de esos clásicos del cine que tanto nos gustan. Chapó por el texto.

Yo no es que sea muy de coches, de hecho, no hace mucho que decidí sacarme el carné de conducir. Pero me gusta la libertad que te confieren y la de historias bonitas que pueden vivirse con el coche como compañero de viaje.

Un abrazo.

Marcos Callau dijo...

Hola Kine, estoy encantado de verte por aquí, amigo. Me alegroq ue te haya gustado. A mí me suelen inspirar automóviles más antiguos pero en este caso, me dejo llevar por recuerdos. Mucha sgracias por pasar y dejar ts palabras. Un abrazo.