viernes, 30 de septiembre de 2011

El planeta de las cápsulas (Microrrelato cinéfilo)

Adorada y vieja cafetera...

Una multitud de cápsulas multicolor rodean al último grano de café que, de rodillas y exacerbado, grita ante una vieja cafetera medio enterrada en la arena: "¡Maniáticos, sois unos maniáticos!"

FIN


Reflexión post-relato:


Sí, amigos. El mundo es diferente a las siete de la mañana, contemplado desde una máquina de café. Esos polvillos de capuchino, café con leche, chocolate, té e incluso caldo, guardan en su interior algo de sub-infierno. Nadie toma café ya como antes. Como dice un buen amigo mío, el mundo está obsesionado por las prisas y el café también es víctima de ese gusto por la rapidez. De hecho, esto ha sido un microrrelato, porque tenía mucha prisa. Ya nadie calienta café en el fuego, ya no huelen las casas a café recién hecho ni sale humo de las cafeteras. Ahora solo hay cápsulas y trenexpressos. Sí amigos, a las siete de la mañana, ante una fría máquina de café, el mundo adquiere un abismo extraterrestre si de fondo suena, en el hilo musical del trabajo, la banda sonora de "El planeta de los simios".

41 comentarios:

Clementine dijo...

¿Ves como tengo yo razón, Marcos? Que eres muy grande incluso en el microrrelato. Genial. Y mucha razón tiene ese buen amigo tuyo. Besos.

miquel zueras dijo...

¡Ja, ja, ja! Me ha encantado. Directo y con garra como una buena taza de ristretto sin azúcar como a mí me gusta. Deseo lo mejor para este ciclo de libros filmados. Saludos. Borgo.

juan andrés estrelles dijo...

Cuanta razón tiene amigo. Con tanto diseño, tanto aliño y tanta zarandaja. Ya ni el café es lo que era. ¿A dónde vamos a llegar?

“Por que no hay quien gobierne un país, donde no hay dos que tomen el café igual. Uno solo, cortado, con leche para mi un poleo. “

Desde luego que hubiera sido de estas geniales líneas de Perez- Reberte en La sombra del águila. Con tantos sabores, aromas y nombrecitos de marras.
Muy buena historia. Un abrazo.

roberto dijo...

El mundo ya no es lo que era, Marcos...

Marcos Callau dijo...

Mucha, mucha razón... jejeje Gracias Clementine.

Ohhhh... ese ristretto sin azúcar...¡cuánta amargura! jejeje Gracias Miquel.

Sobretodo es corta, la historia Juan jeje. Gracias por pasar. Un abrazo.

No, ni el café... Un abrazo, Roberto.

Gárgola dijo...

Prisa, prisa, prisa, el mundo se mueve demasiado rápido, ( o mejor dicho, sus gentes. Llegará el día en que no tengamos tiempo ni de comunicarnos con nuestros semejantes. Como tú bien dices, ni teleexpreso ni cafeteras americanas, esas que te hacen un litro de café. Yo me quedo con la cafetera de toda la vida, la de la foto. Esa que después de muchos usos produce lesiones de muñeca para poder desenroscarla. Y que decir del café de puchero. Y como suelen decir, el buen café debe estar caliente, fuerte y amargo, y tomarse con tranquilidad para su disfrute.
Un saludo.

Marcos Callau dijo...

Pues muy bien dicho, Gárgola, ¡claro que sí! Esas cafeteras son las buenas, esas, las que costaba tanto desenrroscarlas que preferías hacverte otro café jejeje. Un abrazo.

Mr. Lombreeze dijo...

"trenexpresso", jejeje, genial juego de palabras alegórico.
Soy poco cafetero y lo tomo con mucha leche y mucho azúcar. Los puristas me llaman sacrílego.

De todas formas yo también tengo la cafetera tradicional de la foto. Es que las cápsulas me recuerdan a la comida de plástico de los astronautas de 2001.

Marcos Callau dijo...

Eres un sacrílego Lombreeze!!!! Es verdad, es algo así como la sociedad de Fareheit 451. Gracias por pasar Mr. Lombreeze!

Graziela dijo...

Aunque se tenga prisa hay que intentar disfrutar de lo que se está haciendo en cada momento, y un café o un buen desayuno llevan su tiempo.
Está bien que tú te lo tomes para escribir hiper-breves como este, que está muy bien y es muy gráfico.

Juan Risueño dijo...

Un café solo, corto de azúcar, y las capsulas al espacio exterior. Hummm, y una calada honda a un Ducados negro.
Me has hecho soñar porque ya he dejado el café -los nervios- y el tabaco -mi faringitis crónica-. No por mí.

Saludos

El Tirador Solitario dijo...

Jaaaa, genial Marcos, genial.
Yo adoro el café, que es bien sabido, que debe ser "negro como la noche, caliente como el infierno y dulce como el amor"...y si es café Sol y Crema, tostadero emblemático de mi pueblo...mejor que mejor!!

Marcos Callau dijo...

Sí, hay que tomarse tiempo para ser feliz, como dijo Bernabé Tierno. Y ser feliz es, en cierta manera, tomar un buen café. Besos Graziela.

Vaya! Bueno, pues que hayas dejado de fumar es algo digno de reconocimiento. Siempre te quedará el descafeinado, de todas maneeras. Ahora lo hacen tan bien que ni te enteras que no lleva cafeína. Gracias por pasar Juan Risueño.

Mmmmmm, ¡joder, qué ganas de café me has dado ahora! No estaría mal tomarse uno de esos Sol y Crema tostadfero... En fin, de madrugada es desaconsejable tomarse un café. Abrazos.

MucipA dijo...

La antigua cafetera y la llama que prendía directamente sobre ella... yo no soy muy cafetera (el café me altera bastante) pero su aroma me encanta.

Un abrazo.

Luna dijo...

"El planeta de las cápusulas!...estaremos cerca?

Igual, me rindo ante el placer-café...

Un placer visitarte.
Saludos muchos.

David dijo...

Yo tenía una cafetera pequeña como la de la foto, pero como en casa sólo tomaba yo... en fin...al final la dimos.
Y qué razón tienes con el añadido al microrelato.
Un saludo.

Myra dijo...

Hola, Marcos. Te escribí ayer un comentario y por lo que veo no ha salido..Te comentaba lo frió que estamos convirtierndo este mundo de colores en el que los aromas de antes van desapareciendo, como el del café recién hecho.
Buen microrrelato. No se puede expresar más con tan poco.

A ver si hay suerte ahora...

Un beso

Marcos Callau dijo...

Hola Mucipa. fíjate qué curioso que el café altera los nervios y nos despierta mientras que su aroma nos tranquiliza e invita a la relajación. El café, el oro negro, esa algo mágico sin duda. gracias por pasarte.

Creo que ya estamos en él, Luna jejeje. De todas formas, yo también me rindo ante el café. Bienvenida por estos lares, un placer.

Hola David. Eres el que reivindicaba el café, entonces, en tu hogar. Un hiogar isn café no es hogar, así que hiciste bien. un abrazo, David.

Realmente es una pena, Myra, que s epierdan las buenas y lentas costumbres de antaño. Graicas por pasar. Besos.

abril en paris dijo...

¿ Y cómo se va a empezar el dia sin ese aroma sin el ¡ ploff ploff!! del café saliendo e hirviendo de la cafetera..?
Por poco tiempo que uno disponga SIEMPRE tiene que haber un momento para el café ( como para la ternura ) y para leer tus relatos concentrados como un buen café expressoooo.. pero no el de la capsulas..ese que se le quede George Cloony ( What's Else ..)o Malkovich :-P
El Planeta de los Simios ..¿eh? ..alegórico..

Un besito :-)

Bruja Truca dijo...

Soy una de las pocas supervivientes que siguen usando una cafetera igual que la de tu foto. Todos los días sin falta tenemos nuestra cita. Y aún huelo a posta el humo que sale. Aún tengo una cafetera feliz en casa :)

Marcos Callau dijo...

Estamos de acuerdo, Abril. Aunque mira tú que los anuncios del George Clooney me parecen muy ingeniosos. Gracias Abril. un beso!

Me alegro, hay que reivindicar las cafeteras de otda la vida. Para mí es un auténtico placer disfrutar de un café así. Gracias Bruja.

Licantropunk dijo...

No echo de menos el cazo con la leche hirviendo y derramándose sobre los hornillos, una mañana sí y otra también (gracias, microondas) durante mi infancia.
En estos "avances" más que la rapidez yo creo que la clave está en la facilidad y en la limpieza. Y el sabor que, como todos sabemos, es cuestión no sólo de producto sino también de bares (de bares de presión, digo). En nuestra casa la cafetera de cápsulas es como el coche nuevo que sólo sacas los días de fiesta. Para los de diario la otra, que en realidad también es eléctrica, pero el kg de café no sale a ¡50 €! Sí, sí, echa cuentas.
Así que, si hoy es sábado, si hoy no se trabaja, lo que mantiene un gustó dulzón en mi boca a esta hora de la tarde debe ser un capuccino. Sí, de esos de cápsula. Delicioso.
Saludos.

Marcos Callau dijo...

Es que es para echarse las manos a la cabeza ¡50 euros el kilo! En fin, sí el microondas es un gran invento. y lo de los bares me ha hecho mucha gracia. En Zaragoza, un café con leche es un manjar o una cloaca dependiendo el bar donde lo tomas jejeje. Un abrazo Licantropunk.

Manchas de tinta dijo...

Siempre nos quedará el café de máquina en el bar de la esquina. Por cierto, muy ingenioso el microrrelato. Deberías escribir más.

aventarte dijo...

Perdona, amigo Marcos, quizás esté pasada de moda, que no de rosca, pero yo sigo haciendo el café en cafetera... ;-)

Magnífico microrrelato.

Un beso.

Ana

Montse dijo...

Hola Marcos, me ha gustado mucho este microrrelato, descartado del microondas y microcosmos, que huele a café recién hecho ¡Ummm, qué rico!

Creo que debemos tener alguna conexión tu y yo, que nos ha dado por ese reencuentro entre los hombres y los simios, entre lo de antes y la ciencia-ficción, jeje..

Un abrazo!

PEPE CAHIERS dijo...

¡Cuanta razón tiene usted!. Además, para los que somos amantes del western, donde se ponga una vieja cafetera al fuego que se quiten esas cápsulas que parecen bombones.

Marcos Callau dijo...

Bueno, si el café bde máquina es en el bar de las esquina, acepto sin problemas Manchas. Gracias amigo-s un abrazo

Me alegra saber que todavía hay quien utiliza esas cafeteras, Ana. Gracias!

Hola Montse, me alegra que hayas disfrutado este micro como un café recién hecho. El planeta de los simios se presta. Gracias por pasar.

Hola Sr. Cahiers. Es verdad, parecen bombones o alimento del espacio. Demasiado futurista para mi. Un abrazo

Diana Profilio dijo...

¡Cuánta verdad, Marcos! Cuántas cosas hemos ido perdiendo "en honor" a la modernidad y a la vida super express.
¿Y el café recién molido? Ni hablar del viejo molinillo de café! Toda una ceremonia: cargar los granos y girar manualmente la manijita; en segundos, el intenso aroma comenzaba a invadir los sentidos, imaginándonos que pronto estaríamos saboreándolo.
Yo todavía tengo una Volturno (como la de la foto), pero lo que ha cambiado ahora es el café torrado. Ya no es el mismo de antes.¡Vaya uno a saber qué le mezclan! O será café transgénico...
Otra cosa para añorar...
Un beso grande, me encantó tu relato.

Marcos Callau dijo...

Gracias Diana. Al igual que Marion Cotillard en "Midnight in Paris" has escogido una época aún anterior a la mía con molinillo de café jeje. Gracias por pasar y comentar.

39escalones dijo...

Y encima será la BSO de la mierda que hizo Tim Burton... Seguro que cuando escribió el guión no había tomado café...
Un abrazo.

El vecino del 4º dijo...

te he puesto un comentario y el joio no me lo ha salvao...la leche...te felicito por el relato...directo, sutil, con mensaje que llega hasta el fondo...en fin...genial...no dejes de escribir...no podrán evitar que huela a café en algunos rincones...jejejejejje...

el vecino del 4º

el otro mensaje me quedó más...en fin...

Marcos Callau dijo...

Pues sí, Alfredo, encima eso. No le hubiera venido mal una taza de café... Un abrazo.

Esas cosas ocurren Vecino. Que siga oliendo a café es importante. En las cafeterías huele a café por las mañanas desde qwue está prohibido fumar en ellas. Un abrazo.

Yuri Zhivago dijo...

Me encanta el olor a café y a pan recién hecho Marcos para mi es un viaje a la infancia.Los sábados disfruto de una cafetera en mi casa y cuando regreso del trabajo paso por una vieja panadería y al llegar a su puerta acorto el paso para retener más tiempo su aroma.
Pero es mi estómago el culpable de que solamente los sábados saboree el buen café el resto de la semana debo conformarme con el descafeinado eso sí de cafetera de bar pero ya no es lo mismo.
¡Que asco de vida descafeinada!

http://raicesdepapel.blogspot.com dijo...

Tienes toda la razón amigo, cada vez es todo más falso y no creo que sea mi visión pesimista de los 60. Tu con la mitad de años que yo veo que la compartes. Hemos perdido los HERMOSOS PRELIMINARES en casi todo. Nosotros sabremos...
Javier

ATTICUS dijo...

A mi no me gusta el cafe,pero si tu relato,genial.
Un abrazo

Kinezoe dijo...

¡Qué bueno! Estoy con ese amigo tuyo en lo referente a las prisas. El mundo enloquece.

Un abrazo.

Marcos Callau dijo...

Sí, el aroma de las panaderías es otro que se pierde poco a poco. Creo que ya sólo existe en los pueblos. La verdad es que yo tengo cada día pero el estómago a causa del café. Igual las cápsulas me obligan a descender mi consumo de cafeína. Gracias Yuri.

No, no es tu visión solamente Javier. Así es. Los preliminares es lo más importante. Un abrazo, amigo.

Pues me alegro que te guste el relato Atticus. Breve pero intenso como el café solo. Un abrazo.

Gracias por pasar Kinezoe. Un fuerte abrazo.

♥ ♣ ֵֶєρσ¢ค ∂σяค∂คֵֶ♣ ♥ dijo...

Jajaa...me ha hecho gracia cuando dices que es un microrrelato porque tenías mucha prisa..Es cierto Franki, cómo se pierde todo...hasta el aroma del café por las mañanas. Yo, de momento sigo impregnando mi casa de ese olor mañanero, aunque me tenga que levantar media hora antes :)Ese aroma me trae muchos recuerdos de cuando yo vivía con mis padres...
Y hablando de cafés...no veas cómo me está apeteciendo uno...me voy a poner la cafetera jeje..Besitos!

♥ ♣ ֵֶєρσ¢ค ∂σяค∂คֵֶ♣ ♥ dijo...

Ves? si es que cuando me enrollo, se me va el santo al cielo...se me olvidó decirte que es un microrelato corto (sin leche :) )pero con un inmenso sabor...genial!

Marcos Callau dijo...

Jejeje... muy bueno, Época... un microrrelato sin leche. Genial! Pues mira, traicionándome me acabo de preparar un cafecito de cápsula y me ha salvado el día jeje. Besos.