lunes, 22 de agosto de 2011

Este presagio que me habita

Algo de nieve para refrescarnos, en pleno agosto...



En este océano en calma
de marea gris y atardecer incandescente
advierto un presagio que me habita.

Me aterroriza como crestas de ola
o ejército de lanceros acuáticos,
clavados contra el cielo.
Tiembla como el final de la llama
prendida en el candil.
Es tu mirada que calla
cuando niega un beso
o la infancia que hiere profunda,
desde un viejo puerto.

Este presagio que me habita 

como un abismo temporal
es un silencio que insulta, si ausente,
tan presente como mi destino


La canción es I can't get started (Ira Gershwin & Vernon Duke) interpretada por el excelente saxofonista Cannonball Adderley.

17 comentarios:

roberto dijo...

Genial la combinación de música y texto, como siempre.

Clementine dijo...

Esto mismo que te dice Roberto te lo iba a decir yo tras leer tu entrada. Eres único combinando tu arte poético con el arte musical de los demás. Grande, Marcos. Besos.

abril en paris dijo...

Suave, suave..¡ una delicia !

Un beso Marcos.

Juan Herrezuelo dijo...

El saxo que nos habita, el silencio que nos presagia, la infancia que hiere, profunda, el presagio que nos profundiza, la mirada que calla… Qué estupendo habitar durante un instante en tus versos musicalizados (y dejarse llevar por Adderley…), qué suave y qué delicia, como dice April in Paris. Un fuerte abrazo, Marcos.

Raúl dijo...

Qué maravilloso título para un buen poema.

PEPE CAHIERS dijo...

Te agradezco la foto, por lo que pueda refrescar este verano infernal. Hace dos días teníamos la "agradable" temperatura de 35º a las 10 de la noche.

Marcos Callau dijo...

Gracias Roberto, con el saxo de Adderley es fácil combinar. Inmensa canción. Un abrazo.

Clementine, me complace que te guste tanto. Eres un sol. Besos.

Softly... as I leave you, decía Frank Sinatra, Abril. La suavidad de "I can't get started" es impresionante. Besos.

Gran combinación de palabras,Juan, jugando con el título, los versos y el saxo. Has jugado en tu comentario como Adderley con la melodía. Mil gracias. Un abrazo.

Me alegra que lo consideres así, Raúl. Mil gracias.

Agradabilísimo, Sr. Cahiers. Los cuarenta y pico que estamos soportando en Zaragoza también son celestiales. En la pared de mi habitación tre puedes hacer tranquilamente un huevo frito a medianoche. Un abrazo.

Mario dijo...

Muy bellas letras, algunas veces es como dicen que la música es poesía y la poesía es música, no estan tan distantes uno del otro apesar de que nuestra contemporaneidad nos haya tratado de decir otra cosa. El uso de instrumentos como el saxo, el violin, el piano, la trompeta o el violinchello estan llenos de elegancia, predispuestos para arrullarnos bajo el viento. Un abrazo.

Mario.

Marcos Callau dijo...

Es cierto, Mario. Yo anduve obsesionado con este tema que comentas durante un tiempo porque quería dar a los poemas siempre una especia de cadencia, un ritmo musical que, sobretodo, se deja notar en composiciones rimadas como el soneto o las décimas. A veces es bueno dejarse llevar por el verso libre pero nunca perdiendo ese contacto con la música. Un abrazo, Mario y mil gracias.

Yela W. dijo...

Qué poema. Transmite una intranquilidad calmada, es como escuchar una mala noticia que ya conoces. Gran canción.

Por cierto Marcos ¿Qué hay que hacer para conseguir ese libre tuyo del que todo el mundo habla? (Es que el link, que tienes en el blog no me funciona como debiera...)

Un saludo.

♥ ♣ ֵֶєρσ¢ค ∂σяค∂คֵֶ♣ ♥ dijo...

La música siempre acompaña...en todo, y en estas letras le da un toque super especial.
Ese presagio... ni blanco ni negro que a veces tenemos, y que no sabemos muy bien explicar, solo que...nos crean un cierto sabor amargo que nos incomoda. Genial Marcos..
Me encanta esta música de saxo, al igual que la del piano...me pasaría horas y horas escuchando...
Un beso dorado para tí.

miquel zueras dijo...

Pocas veces he visto congeniar tan bien la música con un texto, incluso te imaginaba narrando el poema. Fantástico.
Me ha gustado ver en tu post anterior ese recuerdo para Danny Kaye que además era un gran músico aunque no he visto esa película sobre Red Nichols. Kaye tenía un número muy diverrido en el que tocaba un piano mientras recitaba de corrido cien nombres de compositores rusos. Saludos. Borgo.

Marcos Callau dijo...

Hola Yela, amigo, muchas gracias por todo. Puedes conseguir un ejemplar Jazzmen, enviando un correo electrónico a cartoneritabonita@hotmail.com y solicitándolo. También lo puedes conseguir en "El pequeño teatro de los libros" Un abrazo.

Esa música es un lujazo, amiga Época, me alegra que te guste. Muchas gracias por todo.

Es cierto, Miquel (lo de Kaye). Ese número, según creo, es de "El asombro de Brooklyn" y te aprtes de risa viéndolo. Me alegro que te guste. Y me alegra que te guste esa conjunción poético-jazzística. Un abrazo!

David C. dijo...

Me gusta esa parte que dice: "Es tu mirada que calla cuando niega un beso". Gran verdad de la vida.

Marcos Callau dijo...

Hay miradas que callan más de lo que dice un beso... Gracias por pasar David. Saludos!

MucipA dijo...

¡Qué pasada! La música es una delicia y has creado el poema perfecto para ella. Y yo que tengo debilidad por las melodías de saxofón...

Un abrazo!

Marcos Callau dijo...

Yo también, imagino que ya se nota pues siempre intento publicar música con saxofón. El de Adderley es de los más profundos que he escuchado. Gracias Mucipa.