jueves, 28 de julio de 2011

La mirada de Loretta Young


Es una calle que nunca caminamos
en esta ciudad que conoce nuestros pasos.
Es un leve rencuentro pasajero
con aquella noche que abrazamos
como se abraza a un incendio.


Puede ser solo una percepción
sugerida por el lastre de la añoranza
pero juraría que, cuanto más se acerca el verano,
más potente me golpea tu recuerdo
en el centro de la resignación.


Y es que
el verano es rojo, como tus labios
La pasión es un rubor de tus mejillas
que encarna al amor
y las cerezas son solo un fruto
prohibido y alejado,
olvidado del invierno.


Puede ser solo un espejismo
pero juraría que las calles del verano
en esta maldita ciudad
están impregnadas de tu esencia
-Tan solo una bocanada y vuelvo a sentirte,
vuelvo a sentirme joven-


Tu recuerdo, desde hoy, es loco y desenfrenado
sugerente y desinhibido
como todas aquellas actrices
que, en los años treinta,
prescindían de la ropa interior
para todas sus fiestas.
Tu recuerdo es persistente
al paso de los años,
vivo y límpido
en cualquier cosa intangible
pero vital.


Pero ahora, en la quietud de la noche,
por despistar a la memoria,
he decidido embriagarme una vez más
con el buen cine, de las sombras y los grises,
del blanco y el negro.
He intentado enamorarme otra vez
con un primer plano
de la bella protagonista,
con un beso inesperado
o con el ritmo en sus caderas
bailando cualquier pieza de jazz


Sin embargo, una vez más,
aquí, en la oscuridad de mi sala de estar,
brillaron fulgurantes los inmensos ojos
de Loretta Young.
Esta noche hablaban de sinceridad,
de juventud y eternidad,
de lo fugaces que se pierden
algunas oportunidades
y lo rápido que pasan ciertos trenes.


Y en el fondo de aquellos
claros ojos sinceros
advertí que todo aquello que me decían
ya lo había escuchado antes
 y aprendí también que aquella noche tan aciaga,
al menos Loretta Young
me miraba por ti.


Este poema fue inspirado, en parte, por una entrada del recordado Antonio (AN-RO), que se puede leer aquí. También de su blog saqué la primera fotografía de Loretta Young.

30 comentarios:

Marisa dijo...

El incendio de la noche en los ojos de Loretta Young, reflejan con clara nitidez las palabras de esos otros ojos que hablaban de sinceridad y noches aciagas convertidas en cine en blanco y negro.

Delicioso tu poema, Marcos.
Un beso, poeta.

Clementine dijo...

Me sigue admirando tu capacidad de transmitir con palabras lo que te sugieren tus inspiraciones. Besos, Marcos.

PEPE CAHIERS dijo...

Esas actrices en blanco y negro que elegancia incomparable. Hay que reclamar la dignidad del blanco y negro.

Raúl dijo...

Me gusta esa idea de que el verano es rojo... como sus labios. También me gusta el homenaje indirecto al bueno de ANRO.

Lala dijo...

El blanco y negro y esos ojos de Loretta!! si eso no inspira, es que no amamos ni sentimos de verdad.

Un beso a ANRO, que vivio con pasión y amando el cine de verdad.

Besos para ti Marcos.

Marcos Callau dijo...

Hola Marisa. Mil gracias por estar presenta siempre con tus amables comentarios. Besos

Gracias Clementine por recibir así estos versos. Besos.

Hola Sr. Cahiers. Nunca me cansaré de reclamar esa dignidad que comentas. Un fuerte abrazo y mil gracias por pasar.

Es verdad, Raúl, el verano también puede ser rojo. Me alegro que te guste. Un abrazo.

Gracias Lala. El cine de aquella época es impactante. Siempr elo será para mí. Besos.

Silvia Meishi dijo...

Increíble tu capacidad para construir versos. ¡Quien tuviera esa inspiración! Ha sido precioso.

Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Silvia, eres muy amable. Te agradezco mucho tus palabras. Besos.

Amaya dijo...

La persona amada podría llegar a mimetizarse en Loretta Young, por que no?

lunaines dijo...

Toctoc, se puede? vengo del blog de Epoca, y me e quedao fascinada, me quito el sombrero ante tan bello trabajo, mi enhorabuena por tu sensibilidad y si me permites vendre a visitate, te parece bien?
Buendia y que el viento sople a tu favor

roberto dijo...

Un hermoso poema, a la altura de Loretta Young.

Marcos Callau dijo...

Gracias Amaya

Bienvenida Lunaines. Por supuesto estas invitada a venir siempre que quieras. Mil gracias.

Amigo Roberto, mil gracias por todo tu constante apoyo y por venir ayer. Un abrazo

Laura Caro dijo...

Hay miradas que llevan poesía dentro; Tú las interpretas a las mil maravillas.
Te admiro tanto, Marcos...
Eres una mina de oro.
Un abrazo enorme.

Juan Herrezuelo dijo...

Embriagarse de buen cine, beberse el brillo de esas miradas en blanco y negro que se fijan en nosotros desde tan lejos en el tiempo, no dejarse una gota de aquellos diálogos. Juventud y eternidad, exactamente eso nos transmiten aquellos rostros que nunca envejecen en la pantalla. Un homenaje muy bello, Marcos.

Paula dijo...

Interesante blog...

un abrazo¡¡¡

Princesa115 dijo...

Y quién se puede resistir a embriagarse de ese tan buen cine???
Admiro tu facilidad para construir versos y para trasmitirlos.
Ayyy poeta de bellas letras!!!
Siempre me sosprendes

Un beso

Marcos Callau dijo...

Laura, sabes que esa admiración es recíproca. Pasar a leerte siempre es un placer. Mil gracias. Besos.

Curiosa ambiguedad esa que se nos ofrece en la gran pantalla (juventud y eternidad). Un fuerte abrazo Juan y mil gracias.

Gracias Paula por pasar y por acercarte al Pequeño teatro. Me alegro que te guste.

Pues aún hay quién se resiste, Princesa jejeje. ¨Gracias por tus palabras. Besos.

Francisco Ortiz dijo...

El poema es como un baile, con su música, con su deambular acompasado que desemboca en los bellos ojos.

Marcos Callau dijo...

Muchas gracias, Francisco, porque el ritmo es muy importante en todos los poemas. Un abrazo!

Alma Mateos Taborda dijo...

Un trabajo maravilloso, un desandar recuerdos sobre una genial mimetización. Una brillante entrada para aplaudir con entusiasmo. Excelente poema. Un abrazo.

Marcos Callau dijo...

Eres muy amable Alma. Me alegro que te haya gustado. Muchas gracias por pasar.

Yuri Zhivago dijo...

¡Que mirada!¡Cuanta belleza! me recuerda a esa misteriosa expresión de La Gioconda.
De trenes perdidos prefiero no hablar Marcos o tal vez lo haga al regreso de vacaciones.
Un abrazo y hasta entonces.

Marcos Callau dijo...

Espero que no pierdas el tren jejeje, Felices vacaciones Yuri. En cuanto a tu comparación con la Gioconda... es que hay miradas que no se olvidan, aunque nunca te hayan mirado. Un abrazo!

Reina dijo...

Excelente, Marcos! Hay miradas de cine inolvidables, hermosas y profundas. En el cine y en la realidad.

Disfruta del verano -en rojo-.
Besos

Marcos Callau dijo...

Gracias Reina! Por supuesto, el verano siempre en rojo. Besos!

39escalones dijo...

Loretta Young es uno de los grandes fraudes del Hollywood clásico. Era todo ojos y pómulos, pero el resto del cuerpo era siempre rellenado para que tuviera algo parecido a formas femeninas (ni pechos, ni trasero, ni caderas, o sea, como Santa Paletas, ni culo ni tetas...). Pero eso no era lo más llamativo de ella, sino justamente lo contrario: que, con esas limitaciones "físicas" para el canon de belleza y exuberancia normal, que no ha cambiado mucho desde entonces, era una de las mayores leopardas de Hollywood. Célebre es lo de su hija ilegítima con Clark Gable, por ejemplo (según decían, la niña con las orejas más grandes jamás vista). Lo peor de todo es que, a medida que se fue haciendo mayor y se fue olvidando de ser tan casquivana, se pasó al bando contrario, y se erigió en guardiana de la más estricta y fanática moralidad católica; Joan Crawford solía decir que meaba agua bendita...
En cualquier caso, nunca fue una gran actriz.
Abrazos.

♥ ♣ ֵֶєρσ¢ค ∂σяค∂คֵֶ♣ ♥ dijo...

Pero bueno! ¿ y dónde estaba yo que no había visto esta pedazo de entrada? .....si ya te digo yo que estoy mas perdida que Heidi en Nueva York :)
Pufff qué preciosidad de letras Marcos! y qué mirada la de esta mujer...aunque un tanto triste, pero es muy bonita...
Me ha encantado...la tendré en cuenta para alguna posible entrada... :) (siempre que tú quieras) Muakkkkkkkkkkkk!

Marcos Callau dijo...

Maravilloso, Alfredo. Me has dejado noqueado y anonadado jejeje. Ya había escuchado, gracias al señor Pumares, que lo de sor Loretta era un cachondeo y que, realmente, era todo lo contrario. En fin, qué se le va a hacer. Así es la fama. Abrazos.

Heidi en Nueva York tiene que estar muy perdida, Época jejeje. Sin duda, sus ojazos llaman poderosamente la atención. Sí, yo quiero, ya lo sabes. Gracias Época.

Beatriz Salas dijo...

Hola Marcos, vengo a darte las gracias en mi blog, en la entrada de Laura y debo decirte que me gusta mucho como escribes. Este poema es precioso!
Un abrazo cariñoso.

Marcos Callau dijo...

Muchas gracias Beatriz, encantado de verte por aquí. Bienvenida y vuelve cuando quieras. Besos.