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domingo, 4 de julio de 2010

Pequeñas joyas del cine español: "Ninette y un señor de Murcia" (Fernando Fernán Gómez. 1965)


Pues sí amigos, ya casi había olvidado el infierno de julio en Zaragoza pero hoy ha caído sobre mí como una plancha de plomo ardiendo en un día extremadamente caluroso. El calor de Paris que he podido conocer estos días, a pesar de ser intenso, no es comparable al zaragozano y además la temperatura descendía notablemente al atardecer, cuando el cielo parisino solía nublarse. Una de las madrugadas que pasé en esa inmensa ciudad hubo una tormenta muy fuerte lo que provocó que el ambiente se refrescara al día siguiente y la estancia en Paris fuera en definitiva muy agradable en lo que al clima se refiere. Por lo demás, aún estoy con la resaca por la cantidad de maravillas que mis ojos han visto y que contaré poco a poco. De momento me parece muy apropiado, para la vuelta al mundo virtual, hablar de "Ninette y un señor de Murcia", película en la que el pobre Fernando Fernán Gómez hace todo lo contrario a lo que yo hice en Paris, quedarse todos los días encerrado en la pensión donde había alquilado una habitación. "Ninette y un señor de Murcia" es una espléndida adaptación cinematográfica de la homónima obra que Miguel Mihura estrenó en 1964. Miguel Mihura, que ya tenía en su currículo obras tan espléndidas como "Tres sombreros de copa" o "Maribel y la extraña familia", consigue con esta obra una estupenda crítica de la sociedad franquista española y la ausencia de libertad a través de la figura de Andrés (Fernando Fernán Gómez, en la película), un murciano que escapa a Paris en busca de una aventura de esas que en España estaban prohibidísimas. Fernando Fernán Gómez la llevó como director y protagonista a la gran pantalla con un acierto similar al de Mihura, con sobrada inteligencia para burlar la censura española que por aquella época solía mutilar las obras cinematográficas y teatrales. Andrés, como dije, viaja a Paris en busca de una aventura y de esa libertad que a priori disfrutaban en Francia y que en España casi ni se soñaba. En Paris contacta con su amigo Armando (Alfredo Landa) quien le consigue una habitación en una casa que regenta un matrimonio comunista exiliado de la guerra civil. Allí conocerá a la hija parisina del matrimonio español llamada Ninette (Rosenda Monteros) de la que se enamora perdidamente. En la primera escena Ninette invita abiertamente a Andrés a "hacer el amor" y acto seguido Andrés la coge en brazos entrando a la habitación y cerrando la puerta. Teniendo en cuenta que estamos en 1965 y en España, esto es tremendo. Imagino que a los censores se les pasó esta película.

En definitiva Andrés no sale de la habitación ninguno de los días que está en Paris poniendo cada vez una excusa distinta y con el consiguiente mosqueo de su amigo Armando que, interpretado por un Alfredo Landa en estado de gracia y contando con unos diálogos geniales, no para de provocar la risa en el espectador. Por otra parte en la figura de Andrés, encerrado en esas cuatro paredes sin poder salir a ver Paris, podemos ver al español que en aquella época estaba encerrado en España privado totalmente de toda libertad. Además Andrés y Armando con sus diálogos no dejan de nombrar Place Pigall y Mouline Rouge, las zona de turismo sexual de Paris por excelencia. Los padres de Ninette están interpretados por Aurora Redondo y Rafael López Somoza, también de muy acertada elección. Éstos montarán en cólera cuando se enteran de que Ninette espera un niño de Andrés. Estamos sin lugar a dudas ante una de las mejores comedias del cine y el teatro español en mi opinión. Fernando Fernán Gómez y Alfredo Landa llevan todo el peso de esta comedia con unas interpretaciones magistrales y yo, la verdad, nunca me canso de verla y reírme con ella.

Más tarde, en 1984, se creó la serie para la televisión con Juanjo Menéndez en el papel protagonista repitiendo Alfredo Landa el papel de Armando y Victoria Vera como Ninette pero ya no fue lo mismo. Después vino la película de Garci que aún no he visto.

Bien, tras volver de esta manera tan cinematográfica de Paris les dejo con una de las fotografías de este viaje que, les puedo asegurar, nada tuvo que ver con el del murciano Andrés. En l rpimera fotografía vemos la Torre Eiffel, los Campos Elíseos y la Torre Montparnasse desde lo alto del Arco de Triunfo. En la segunda fotografía, la inmensa Sacre Coeur de Montmartre, el barrio más bohemio y que más me cautivó de todo Paris.

miércoles, 13 de enero de 2010

Pequeñas joyas del cine español: "Un millón en la basura" (José María Forqué. 1967)


El otro día tras finalizar mi turno de noche me dirigía a casa sobre un helado asfalto, bajo una luna fría como una sonrisa de nieve en mitad del cielo oscuro que la hacía parecer más lejana de lo normal. Eran las siete de la mañana y todo el mundo dormía aún. Una ligera nieve empezaba a caer y entonces pude observar a algunas personas que no dormían, que me acompañaban despierto a estas intempestivas horas como zombis cansados de estar despiertos. Eran personas vestidas con atuendos amarillos y naranjas fosforescentes que se dedican al noble y difícil oficio de mantener limpia la ciudad. Entonces pensé en esa época en que no vestían con esos trajes sino que lo hacían de negro inmaculado, portando una vieja y larga manguera, entonces pensé en uno de estos hombres encontrando un millón de pesetas en el cubo de la basura.
Vuelvo al cine español otra vez de la mano de José María Forqué en este caso para retratar las miserias de la España franquista. José Luis López Vázquez, en uno de sus papeles protagonistas que mejor recuerdo dejaron en mi mente, encarna a un barrendero que encuentra un millón de pesetas dentro de un maletín, en un cubo de la basura. Un millón de pesetas en aquélla España de los sesenta era bastante dinero y podía hacer salir de más de un apuro a cualquier familia del país. En concreto Pepe (José Luis López Vázquez) es un hombre que vive en la más completa miseria, en los arrabales de Madrid, junto a su esposa Consuelo (interpretada por Julia Gutiérrez Caba) y sus hijos. Al encontrar el millón de pesetas Pepe se debate entre aprovechar la situación y así pagar todas sus deudas o encontrar al dueño del maletín para entregarle lo que es suyo. Aquí José Luis López Vázquez nos presenta a un hombre inocente, decente y bueno que a pesar de su caótica situación económica se deja llevar por los consejos de su esposa Consuelo y así buscar al dueño del maletín. Es una película muy emotiva y realista donde José María Forqué se arriesga a mostrarnos lo peor de la España profunda y mísera del franquismo, las consecuencias de un régimen en un país que no se ha recuperado de la Guerra Civil. Esa España que nadie podía enseñar. El papel secundario de Juanjo Menéndez como Faustino, compañero de Pepe, es inmejorable y siempre quedará en mi mente una escena en la que Pepe acude al bar con un billete extraído del maletín que encontró en la basura. Así quiere averiguar si el billete que ha encontrado es falso o por el contrario es legal y le pregunta a sus amigos. Faustino examina cuidadosamente el billete a la luz de la barra del bar y dice: "Las firmas están bien, el color...pero mira el cajero... en éste el rabito del cajero está torcido". Las risas son inevitables. Eso es lo grandioso de la película que, tratando un drama social demasiado preocupante se puede también sacar el momento para la comedia. También hay una escena memorable en la que Pepe va a comer a un buen restaurante (probablemente por primera vez en su vida) con el dinero del maletín. La escena termina en la comisaría de Policía porque Pepe no se ha atrevido a pagar la cuenta con ese dinero. José Sacristán, Aurora Redondo, José Sazatornil y Rafaela Aparicio completan el elenco de secundarios inolvidables. Una película que merece la pena recordar, sin duda.