Has visto una luz lamparón de estrella o cascarón de luna. Yo he visto todo un campo encendido en tus cabellos. Hoy la ciudad parece abandonada, desierta pero unos músicos tocan jazz en una taberna y yo intento olvidar cada deuda que ganaron nuestros labios.
En la lejanía, las paradas de taxis están vacías de coches pero llenas de viajeros con ojos asomados que han partido lejos de aquí.
En ese lugar el sarcófago sonoro de un violín susurra y la noche repta perezosa como un animal que jadea en caricias, justo detrás de ella.
Allí es donde te sueño. Allí es donde, una vez una vida entera pasaste junto a mí.
Fundido en negro
Los ojos mienten e insultan mejor que tus labios.
Ahora que la noche está desvanecida en una humareda de alcohol se ha soltado el cabo amarrado a la eternidad que en tus muñecas había prendido
Y estoy contento, no creas, pues más tarde o más temprano he de entender que no hay nada más vital que el ocaso y la tiniebla.
Me enfrentaré a ello como los perros callejeros a una ciudad desnuda Me enfrentaré a ello y me alegro de que este sueño, al fin, se haya fundido en negro.
Fade to black (Dire Straits. 1991)
AÑADIDO: Época Dorada ha incluido en su blog un soneto que le envié hace unos días y le ha añadido una música que me ha encantado.
Siempre he querido dedicarle una entrada al coche de mis sueños. Es, simplemente, una pequeña broma ideada en algún rincón del sueño.
En mi Chevrolet del 57
La noche está abierta pero el horizonte es invisible La espesa niebla de tu recuerdo me tiene aquí estancado en el kilómetro infinito de una improbable escapada mientras este asfalto empapado de ti parece desvanecerse bajo mis neumáticos
La carretera es monótona como el zumbido de mi radio estropeada Postes telegráficos susurran tus últimas palabras en chispazos que rebotan brillantes sobre la chapa de mi Chevrolet del 57 Al tiempo, la lluvia resbaladiza llora las lágrimas que ante ti nunca conseguí derramar
Un lejano hotel llamado California parece guiñarme sus ojos estrellados y relucientes confeccionados con luz de neón pero esta noche ya no puedo... esta noche ya no seré víctima de la triste llamada
Lo más penoso es que la emisora que hay en el salpicadero no me deja contactar contigo y lo único que encuentro es ruido rebotando por los rincones de tu ausencia Lo peor de todo es que no tengo un Corvette no estamos en los años cincuenta y el móvil ya no tiembla cuando me escribes una carta, porque tú ya no escribes nada
Quizá sea hora de hacerse a la realidad que me sitúa en un tiempo y un lugar demasiado equivocados Esta noche la carretera está viva y a partir del kilómetro infinito construiré una ligera autopista con un nuevo motor que me lleve pronto hasta tu hogar ¿Qué música podríamos escuchar en un cochazo así? Twistin' by the pool (Dire Straits)
La otra noche a eso de las once llegué al "Callejón de la música" (C/ Lorente) hasta esa barra oscura y serpenteante que se ha convertido en mi segunda casa. "Hey Pedro, cómo va la noche?" (Pedro es el "barman" y dueño del garito); yo seguí diciéndole: "hoy vengo contento. Los Eagles vuelven a España, vuelven a Madrid, el 21 de julio. Probablemente será la última vez que vengan, por lo tanto iré a verlos. Así que, por favor, pónme Tequila Sunrise". Con esta entrada llegué hasta el taburete de la barra donde, por fin, descansé. El barman, al escuchar "Tequila sunrise", abrió los ojos como si hubiera visto un fantasma y se apresuró hasta la cocina. Pedro cogió un ejército entero de naranjas y las metió en un exprimidor. El ruido del aparato asesino de naranjas se confundía con el "Walk of life" de los Dire Straits. Al finalizar el ruido, Pedro apareció con una coctelera llena de un líquido color zanahoria (aunque olía a naranja) y lo puso en la barra. Cogió un vaso de tubo ancho y vertió en él algo de tequila. Al tequila le añadió el contenido de la coctelera y me acercó el vaso sonrriendo: "esto es un cóctel con estilo, muchacho, pruébalo". Lo probé. Era muy bueno. Dulce, perfecto para comenzar el día, muy agradable. "¿Qué es?", le dije. "Lo que me has pedido", respondió orgulloso. "MMmmmm, bueno, yo te pedí que pusieras una canción de los Eagles". "¿Canción de los Eagles?", preguntó Pedro. "Sí, Tequila sunrise, Pedro", le insistí. "Ja, ja, ja, ja... perdona, bueno... al cóctel te invito yo. Por cierto el cóctel se llama tequila sunrise y casi nunca me lo piden jejeje". Estas son las típicas historias que ocurren en ese maravilloso lugar llamado "Callejón de la música". Estuve bebiendo el tequila sunrise mientras, por fin, escuchaba "Tequila sunrise" de los Eagles ("Amanecer de tequila") y he de decir que es uno de los cócteles más agradables y recomendables que he probado. Da igual que no os guste el tequila porque sabe a naranja. Así que seguí bebiendo y riendo con el amigo Pedro. Hoy no venía hasta aquí con la idea de beber para olvidarla, hoy venía para hablar de los Eagles. De todas formas como siempre elijo las bebidas más dulces para olvidarla lo único que consigo es recordar con más fuerza sus besos. Esa noche Pedro me preguntó si llevaba luto ya que iba todo vestido de negro. Llevo luto sólo por mi corazón. Lo de vestir de negro es para confundirme con la noche y pasar desapercibido para librarme de amores caros que se desvanecen al día siguiente. Todavía no se porqué sigo llevando esa camisa que tanto le gustaba a ella si ya no está para decirme lo bien que me queda, ni siquiera se porqué llevo los vaqueros que más le gustaban. Tampoco se porqué desde aquí escribo en numerosas ocasiones para ella si nunca lo leerá. En fin, siempre he sido como un perro ladrando y protestando pero mis ladridos ya no le llegan. Me he acostumbrado ya a vestir camisa, vaqueros y botas y es como más cómodo me siento, no cambiaré mi forma de vestir aunque ella no me vea jamás. Así que lo único que debo cambiar es lo de beber para olvidar. Además, no la quiero olvidar. Bien, aquí dejo mi recomendación: probad el tequila sunrise en "El callejón de la música". Es muy agradable y le gusta tanto a mujeres como a hombres. Ahora os ofrezco también la canción de los Eagles "Tequila sunrise":
El video está extraído de uno de los mejores conciertos acústicos de la historia del rock. Es de 1994, y es cuando los Eagles se volvieron a juntar. "Tequila sunrise" la canta Glenn Frey. A su derecha está Don Henley (tocando percusión con una guitarra y haciendo coros) que es el que pone la voz a numerosas canciones de los Eagles, como la inconfundible "Hotel California". Completan el grupo el bajista Timothy b. Schmith, el guitarrista Joe Walsh (guitarra eléctrica) y el guitarrista Don Felder (tocando la mandolina). Los Eagles son un grupo histórico en el country-rock y son los autores de grandes éxitos como "Hotel California", "Take it easy", "The girl from yesterday", "The long run", "The best of my love" o "Love will keep us aive". Para que se hagan una idea los que nunca lo escucharon Los Secretos son los Eagles españoles. Siempre respetando, por supuesto, que los Eagles comenzaron a principios de los setenta. Que lo disfruten.