
El marcapáginas
"En este largo y pesado camino
donde el amargo sabor del olvido
no deja en libertad a mi destino
sin embargo, recuerdo lo vivido
En este libro en que escribí errores
pude hallar páginas en el pasado
emborronadas de blancos amores
sin temores, bajo un cielo morado
Así, marqué una señal en mi senda
el lugar al que poder regresar
cuando a mis ojos cubran una venda
marcapáginas del vendido azar
Hoy, mi punto de lectura ha huido
y por primera vez estoy perdido."
Mi primavera, un cuadro
"Ya las primeras nieves de las cumbres
se derriten cual lágrimas heladas
En mi noche es posible que me alumbres
con rocío de pestañas saladas
Ya está naciendo la esfera ardiente
en esa ventana de tus pupilas
Deja que me asome a tu sol naciente
donde todas mis lunas recopilas
Quizá en tus labios nazca mi horizonte
que conozca ocaso y amanecer
Tu serás barco y yo polizonte
si acaso volviera a anochecer
En primavera yo soy paspartú
mi corazón, lienzo; pintura eres tú."
El día quince de abril me hicieron uno de los mejores regalos que he recibido: "Shakespeare: Sonetos escogidos", las primeras versiones castellanas. Estos dos sonetos isableinos o shakesperianos van dedicados a la persona que me regaló el libro y en memoria de los sonetos de William Shakespeare. Si se preguntan por la razón de la fotografía... en fin, uno de los lugares más bellos que he visitado en mi vida.
Marcapáginas final
“El tortuoso camino que anduve
desde mi singular marcapáginas
fue solo dique, llanto que contuve
polvo y arena, trueno sin lágrimas
El borrón de tinta que antes retuve
no me deja avanzar sin tus sátiras
Este cuento es mentira que sostuve
cementerio vacío de lápidas
Desde ese punto reina la nada
la oscuridad de no tener tu luz
Desde ese punto, la encrucijada
de no agonizar en tu dulce cruz
No me libres de sentirme culpable,
mi libro, con final interminable.”




