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miércoles, 10 de agosto de 2011

En el Café Van Gogh


El presente es una luz macilenta
que acaricia, a veces,
esta pequeña mala imitación
de lo que la vida debiera ser
y quizá, solo quizá, una vez fue.


Desde el Café Van Gogh,
a la luz de bombillas estrella
que se amplifican
buscando una noche en Arlés,
escribo versos simplificados
o (desengáñate)
proyectos vagamente poéticos,
y solo soy un cronopio más,
sin famas ni esperanzas, cansado de no estar cansado.


Pero la luz sigue borracha
en este local de nombre extravagante
y giralunas marchitos.
El mundo se estrangula
a sí mismo en el siglo 21,
cansado ya de reescribir
y buscar soluciones donde nunca las habrá.

El mundo, yace de insomnio
despierto a las dos de la mañana
mientras yo sigo buscando en un verso
la imitación perfecta, la farsa,
desde la penumbra del Café Van Gogh
donde, una vez más, todo es mentira.

Para terminar como es debido y ponerle una adecuada banda sonora a esta noche de agosto: Oh, you crazy moon (Frank Sinatra):

miércoles, 24 de febrero de 2010

Ser eco


"Pudiera haber sido sólo el sabor
de los besos tras la noche ocultados
los suspiros en el alma robados
la pasión que viene antes del dolor

Todo el cuerpo de un saxofón tenor
lanzando notas a cielos quemados
todos tus amantes recién amados
para cicatrizar un desamor

Quizá esa ola antes de romper
en una bahía fría y rocosa
sin brisa ni arena, ni playa hermosa
sin un sol que ilumine un amanecer

Caricia que te pueda retener
antes que la marea espinosa
de olvido te regale una rosa
que yo al tiempo no lo puedo detener

Quisiera haber sido la luna incierta
que surge redonda entre la neblina
y que siempre en tus ojos adivina
lo que añoras en tu isla desierta

Pudiera haber sido la voz que acierta
al recitar humo ante tu cortina
o esa última luz de la cantina
que a ese último borracho despierta

También pude ser el buen escritor
que además su obra sabe recitar
poeta que sepa cómo rimar
la receta para el mejor amar

Y pude ser el que ahora es lector
al que intento de algún modo agradar
que ha visto la primera estrella brillar
y ahora la busca en su ordenador

Pero sólo fui el carmín en la copa
un árbol de invierno delgado y seco
tu arrugada y recién lavada ropa

Corazón disparado a quemarropa
que hoy late con un sonido hueco
Sólo soy el que te repite... Tu eco."

jueves, 11 de febrero de 2010

El error que cometió la luna


Ayer febrero se convirtió gélido para los habitantes de Zaragoza que, como el apodo que los oscenses nos dedican, hundímos el cuello en nuestros abrigos para soportar las grandes bandadas de cierzo. Caminando al anochecer por un lugar cercano a La Plaza de los Sitios y al lugar "donde nos atrapa el mundo" ("El Atrapamundos". Bar.) me detuve ante un viejísimo farol que bailaba al ritmo del viento entre las ramas de un árbol desnudo de invierno.

"El viejo y destartalado farol
no tiene nada bello que ofrecer
Pero visto a través del ramaje
desnudo y triste de un árbol de invierno
me recuerda el tiempo que hace
que no te puedo ver

Al igual, un millón de amaneceres
recogidos en mil manojos
son la caricia que pude sentir
en lo más profundo de tus ojos
y lo que aquél otoño pude encontrar
al besar tus labios rojos

Pero el farol se apaga y la hoja cae
y vuela lejos, allá donde el mar
rompe las olas contra el olvido
espuma que se esfuma a tu costa
costa donde soy náufrago rendido
rendido a no olvidar nunca tu mirar

Farol, amanecer
Hoja, atardecer
y anochecer en la mar
¿quién no puede desear a tu lado estar?

Si el farol muere con el sol
y éste muere en el mar
donde amanece La Luna...
dime...
¿quién la podrá en tus ojos olvidar?."


La fotografía es cortesía de Amaya memoriasdeunafotografa.blogspot.com

martes, 5 de enero de 2010

Cantos rodados (vuelta al soneto para la noche de reyes)


"La luna es hoy un redondo pomelo
que se desangra en mitad de un lamento
llenando de llamas el firmamento
en esta noche de incendiado cielo

Yo morderé tus labios de consuelo
para licuar mis sueños de cemento
en un momento de infernal tormento
fomento el desamor sin revuelo

Las orquestas de los desamparados
ya rompen formación por las aceras
cantando versos rotos y enturbiados

Marchan rodando por las carreteras
mis poemas como cantos rodados
rodando y rondando mis borracheras."


No crean que los cantos rodados son las rollin' stones de los americanos sino algunos cánticos robados desde el corazón hasta el frío asfalto.


Como curiosidad para desearles una feliz y mágica noche de reyes les hago un regalo en forma de tango de Carlos Gardel. Que vuestra noche de reyes sea muy diferente a la que nos relató el argentino:

sábado, 5 de septiembre de 2009

"Los misterios" . Relato


Algunas veces cuando voy a trabajar me detengo en un elegante y oscuro café decorado a la manera antigua. En cada una de sus mesas tiene una vela que impregna todo el local de una luz mística adorable. Luz ideal para parejas de enamorados que buscan devorarse a bocados en un rincón oscuro, luz letal para el solitario que añora a su amada con el corazón en un puño. En la barra de ese bar me detengo a pensar al aroma de un café, a recrearme en el desamor y la pena que me invade con dolor y a reparar, en fin, en las cosas misteriosas que tiene la vida. Cuando hablo de algo misterioso me refiero a algo inexplicable, mágico. Me refiero a una mujer bebiendo un trago de Coca-cola y, un instante después, las burbujas se alojan en su mirada. Me refiero a la luz de la pupila enamorada, a la sensación de miedo cuando todavía no ha pasado nada, a los asuntos de la metafísica y al mundo del alma, a la pasión olvidada.

Bien podría hablar del misterio que encierra el fuego de la llama temblorosa de una vela que se recrea en una dulce danza atrayente y sinuosa, que consume todo lo que sobre ella se posa, que dibuja mirada enamorada en unas pupilas que realmente no sienten nada. La luz de una vela es así de engañosa y misteriosa, deja a cualquier persona embobada. Es luz tamizada que a su vez tamiza la estancia y lo entristece todo para el bebedor solitario de la barra de un bar. Pero no voy a hablar del fuego ni de las velas, ni del humo que dejan su recuerdo. Voy a hablar de otro fuego, más fátuo, y de otro humo, ese que no se ve y se encierra en el corazón.

Para hablar de cosas inexplicables y misteriosas hablaré una vez más de mi amiga la luna. La luna, ya estando llena ya siendo un fino hilo de luz muriente, encierra un gran misterio para mi que hoy quiero revelaros. Voy a intentar explicarlo de la forma más sencilla posible para que comprendáis que mi cuento no es fruto de mi imaginación enamorada ni de la ilusión óptica que crea a medias mi cerebro compinchado con mi corazón. Lo que voy a contar lo he vivido y es real y puedo decir que, al menos, una vez encontré el amor verdadero y leal. Encontré el amor una noche caminando con mi amada a orillas del Ebro. Recuerdo que el día había estado nublado y que esa noche no esperaba ver más estrellas que las de sus ojos. La noche no era fría pero sí sus manos que entre las mías parecían dos pequeñas palomas de nieve que el sol no había conseguido derretir. Recuerdo que caminábamos por la acera que discurre enfrente de las orillas del río, camuflados entre la semioscuridad de los arcos de un porche y que yo tomé su pequeño cuerpo entre mis brazos y lo apoyé suavemente contra una columna. Miré en sus ojos, en sus labios rojos, incomparables y la besé con esa inseguridad con la que siempre la he besado. Ella respondió con esa dulzura que siempre hace de nuestros besos los mejores que he probado. Porque si nuestros besos eran incomparables siempre fue por ella y nunca por mi arte, siempre fue por amarte y nunca dejar de mirarte. En ese instante en que nuestras bocas se unieron y nuestros cuerpos se fundieron, en ese momento en que enredé mis dedos en la noche de su cabello, apareció de repente la gran luna llena resplandeciente, incomparable, temblando sobre las aguas del Ebro como yo en sus brazos. A partir de ese día, aunque no estuviera prevista, nuestros besos y nuestros momentos de mayor pasión fueron bañados por la luz de la luna. Algunos dirán que es casualidad y otros dirán que estoy loco por tener tanto asombro por un hecho aparentemente tan normal. Piensen lo que quieran, pues están en posesión de esa ventaja crítica de todo el que lee lo que no ha vivido. Pero quizás cambien de opinión cuando les hable de esta última noche. Esta noche ha venido precedida por un día en el que yo, en silencio, la he echado muchísimo de menos. Dicen que el llanto silencioso es el que más duele. A mi el llanto que más me duele es el de ella, pero hoy he sentido que me faltaba el aire y que la fría mano de la muerte estrangulaba mi corazón haciéndolo desaparecer por mi boca en un aliento fatal, en una bocanada que dejaba escapar toda mi vida. No sé aún cómo pero, a tientas por la oscuridad de mi soledad, llegué hasta la despiadada noche cruel. Esta noche ella descansa entre los brazos de ese hombre que le da todo lo que yo nunca tendré, esta noche no tenia que haber luna en el cielo, pero por casualidad elevé la vista y la encontré. Vi la luna, la vi desdibujada, difuminada como una gran mancha que amarillea de pena. La vi devorada por miles de lobos carroñeros disfrazados de nubes negras que la atravesaban, traspasaban, aniquilaban de lado a lado. Un ejército entero de muerte quebraba la luna y la aguijoneaba asesinándola en mitad del cielo. La luna moribunda lloró una estrella y dejó un reguero de sangre amarillenta mientras se iba borrando del firmamento como mis besos en su piel. Al punto en que las nubes negras reinaban el cielo y ya no hubo rastro del astro que siempre iluminó nuestro amor, un espíritu maligno me visitó y devoró mi corazón dejando intacto el resto. A partir de entonces nunca volví a ver la luna.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Nuestros ojos en tus ojos de luna



Una de las rimas más afamadas de Bécquer se titula "Los ojos verdes". Es un cuento en el que los ojos de éste color resultan ser diabólicos y te empujan hacia la muerte engañándote con un amor irreal. Una mujer me dijo una vez, sin haberlo leído, que era "mi relato". Después de leerlo, espero que no piense lo mismo. Yo, no obstante, prefiero hablar de mis ojos reflejados en los suyos. Pasas la vida buscando una mirada donde descansar y en la que residir eternamente y al encontrarla quedas cegado por su luz. Entonces lo que se debe hacer es empezar a ver a través de ella.

"Nuestros ojos"


"La luna rielaba en el firmamento
buscando tus ojos para poder brillar
igual que yo los quiero para poderte amar
para alejar cualquier recuerdo de lamento.

Tú buscabas la paz a través del viento,
en mis ojos, para poder reflejar
todo lo que no te has atrevido a soñar.
Buscabas hacer realidad lo que siento.

Y, al fin, tú y yo nos clavamos la mirada
quedándonos en un amor eterno
sin abandonarnos en la encrucijada

Nunca conocí un amor tan tierno
y nunca te dejaré abandonada
Yo te acompañaría hasta el infierno

Pero prefiero tu cielo al averno
uniéndonos en la canción quebrada
sin dejarte expirar en tu invierno."

martes, 25 de agosto de 2009

"Rayo de amor"


"El amor ya está pasado de moda
Para mi sólo es un rayo de luna,
el que encontró Manrique por fortuna,
el que enamorará a tu alma toda.

Es el delirio de un whiskey con soda,
el recuerdo del beso sin fortuna
cuando mi canción de cuna no acuna.
Ya no se escuchan campanas de boda.

El amor sólo está para soñarlo
el poeta que no para de pensar
cómo sería, tal vez, el vivirlo

Sólo el desamor has podido encontrar
en claro de luna para contarlo
pero el nuevo día lo ha vuelto a borrar."


Dedicado al ilustre Don Gustavo Adolfo Bécquer y a su inigualable "Rayo de luna".

Desde aquí quiero agradecer a "Reina" haber publicado el regalo que le hice hace algún tiempo en su otro blog coronasparareina.blogspot.com, así como por sus comentarios. Gracias.

lunes, 17 de agosto de 2009

Mi luna


"Hace ya algún tiempo que vengo imaginando mi convivencia con la soledad. Lo he visto en el claro de la luna sobre la explanada, en el parpadeo de las estrellas sin su mirada y en un sol enorme que no calienta mi corazón, mi tundra helada.

Al final lo he conseguido y he hecho de mi imaginación una cruda realidad. Pero no fue el pesimismo lo que me llevó a mi existencia abandonada, ni el temeroso rumor del río en la noche callada. Fue la ausencia de su mirada estrellada plasmada en el cielo lloroso fruto de mi encrucijada, bosque frondoso de mi juventud suicidada.

Siempre estuve entregado y encadenado a su voluntad pero aún así no alcancé su felicidad. Ahora recuerdo el poema de su piel acariciada, mis dedos... los versos enredados en su noche despeinada, a duras penas rimada. Ahora recuerdo todo porque sin ella no me queda nada, ahora recuerdo que siempre fue la más deseada, estrella fugada, en un beso despistada. Ahora que no me escuchas te diré que fuiste en mi negra vida la única amada y que por siempre serás en la negra noche mi luna más anhelada."

lunes, 3 de agosto de 2009

El océano de la ciudad nocturna.


Llevo unos días trabajando en el turno de noche y ésta es una buena oportunidad para comprobar que el ser humano está diseñado para vivir de día. Es curioso sentarse a observar cómo pasan las horas en las que todo calla o debiera callar y cómo acechan las alimañas nocturnas. Yo trabajo en un piso de lujo, muy céntrico, con ventanas al mar. Sí... ventanas al mar, porque la ciudad de noche es un océano salvaje de enormes transatlánticos que navegan a la deriva sin rumbo fijo o de pequeñas embarcaciones que ni siquiera saben flotar. Es un gran mar de caos e imcomprensión del que hace tiempo salí para quedarme en una isla, como un náufrago al que ya no le quedan botellas que tirar. De todas formas nunca tuve confianza en que alguien las leyera. Así, voy observando como los barcos nocturnos encallan siempre en los mismos arrecifes y nunca se dan otra oportunidad. Sin darme cuenta llega el amanecer bañándolo todo con su luz vital y yo corro a meterme en la cama. Me apresuro a dormir antes de que salga el sol y me demuestre que, aunque el ser humano es diurno, a mí siempre me ha ido mal por el día. Pasan las horas, llega el atardecer y resucito. Es una pena, no me considero vampiro, pero yo estoy encadenado a la noche, a su noche.

"Galerna"

"¿Cómo explicar ahora esta situación?.
Conozco mi rumbo y no puedo remar.
Desde mi habitación con vistas al bar
sólo contemplo la desesperación.

No habrá nadie que implore una oración
por un náufrago marinero sin mar.
Fuerte tormenta, no puedo navegar.
Galerna en la barra sin resiganción.

Es tarde, el mar está a punto de cerrar.
Reinventarse toca a un nuevo final
pero el real ya no se puede esquivar.

Marea baja, restos de un temporal.
Ocaso del sol de amor por que luchar.
La luna te espera en el vaso del mal.

Bébete en un trago el destino fatal."


"Barcos de madrugada"

"El mar nocturno acecha silencioso
a marinos sin rumbo algo perdidos,
barcos de madrugada medio hundidos
sin hora de llegada hasta su foso.

Dueños de nada, pasado glorioso.
Propietaros de los besos huídos
que viven del eco de sus gemidos,
gimen por cada recuerdo doloroso.

Navegan lentos hacia nungún lugar
adorando al demonio de la soledad
y suelen encallar en un triste bar.

Avanzan por inercia, por lealtad,
guiados por faro de falso brillar,
espejismo de última oportunidad."

jueves, 9 de julio de 2009

El día de tu noche


"Sol que amanece en sus labios de luna,
brilló el día en sus pestañas de noche.
En sus ojos estrellas de reproche
que ya se convencen de su fortuna.

Cuerpo desierto, acaricio tu duna.
Dejo mis huellas y te pongo el broche
en tu boca, amor, haciendo un derroche.
Con besos te hago una canción de cuna.

Soñamos despiertos a pleno día.
A pleno pulmón respiramos el viento
adviento, antesala de la alegría.

Algún día verás porqué te tiento
para que dejes todo y seas mía.
Yo soy tu cómplice y tu amor ya siento".

martes, 23 de junio de 2009

Versos de amuleto.


Hoy quiero escribir versos que son un amuleto para dar suerte a la persona más especial. Ya que todo el que me lee dice que soy demasiado triste, hoy cambio el chip.

"Planeando un amanecer en el ocaso"

"Una enorme luna blanca a mi lado
por detrás, el sol abrasando el cielo.
Amanecer como un nuevo consuelo,
permanece la noche en un costado

Yo quisiera no haberme levantado,
seguir soñando contigo y tu pelo,
soñar de tus labios el dulce velo
Sueño eterno, eternamente soñado

Llega la tarde, café solitario...
haciendo planes sobre tu memoria,
compromisos que llenan un anuario.

Escribo esperanzas en nuestra historia
excusa que bautiza un poemario
que, espero, tú leas con euforia.

Pero... sí, ya el sol en su horizonte yace,
anaranjado telón de mis suplicios.

La noche cae refrescándolo todo,
despertando alimañas de esperanza.
Te rescatan del fondo de tu lodo,
hacen latir el motor de añoranza,
sopesan a tu vida en un recodo...
...y tu amor se destaca en la balanza."


Suerte...

Así como los egipcios creían que el anochecer era la muerte momentánea del dios Ra, también creían que, cada nuevo amanecer, resucitaba. También creían en la importancia del corazón y, al llegar ante el dios Anubis, éste lo pesaba en una balanza. ¿Qué pasaría si nos pesaran el corazón en una balanza?. Probablemente, ganaría en peso al cerebro. Sigamos dejándonos llevar por lo que nos diga nuestro corazón.

viernes, 5 de junio de 2009

"Rojo sol muriente"


"Bola de fuego que incendias mi mirar,
saliste tras la torre monumental,
iluminándome desde tu arrabal.
Animal nocturno soy, voy a escapar.

Luz roja que aún me intentas abrasar,
sabes que ya no me asomo al ventanal.
Su mirada me pestañeó el final,
adiós intermitente que es mi llorar.

No quiero sol, yo necesito luna.
Así que... ¡déjame en paz!, vete a dormir
Espero mi atardecer sin fortuna.

Anochece, ya ves, te quieres morir.
Yo resucitaré sin duda alguna
pensando en quien duerme y me hace vivir."


Agradecimiento especial a ésa gran fotografía a la que dedico el soneto. A ella y al sol en su ocaso. Por cierto, me permití la licencia de decir "sol muriente" en el título... Me excuso ante los que les suene mal la palabra pero a mí me suena perfecta.

miércoles, 3 de junio de 2009

"Soneto a la luna recostada"



"Luna recostada en una gris nube
¿Quieres irte a dormir o estás cansada?
Harta de ir por el cielo abandonada
Hoy yo también por el desierto anduve

Mira cómo la bebida se sube
O ¿es tu luz la que enturbia mi mirada?
Me parece verla en cada explanada
Cada vez que de besarla me contuve

Tápate con tu sábana de humo
Que yo buscaré mi consuelo errante
Duérmete y no mires cómo me consumo

Ahora me pareces muy distante
Mucho más ahora que, al fin, asumo
Que no estás en los ojos de mi amante"


Aunque se me ocurrió éste soneto caminando por la Gran Vía de Zaragoza bajo una luna recostada sobre la almohada de una pequeña nube gris, la fotografía pertenece a un edificio simbólico que, desgraciadamente, no pude conocer en persona. Siempre me ha gustado mucho la imágen de la luna "recostada" sobre las torres gemelas de Nueva York. Sólo me gusta más la luna cuando está sobre sus pupilas.

martes, 26 de mayo de 2009

El Ebro y la noche (Relato. Diálogo- monólogo con el río)


"Estoy viendo al ancho río discurrir en calma, pausado y en silencio para no despertar a la noche. Es curioso cómo el viento me trae unas gotas de su agua directamente a los ojos. Es tan curioso que puede no ser verdad y que éstas gotas de sal tampoco sean del mar sino que, procedentes de mi interior, son recuerdos y añoranzas convertidos en lluvia.

La estoy buscando con mucho afán dejando a un lado las luces de la ciudad, pero ésta noche no hay luna. ¿Por qué se esconde siempre la luna cuando ella no está? o ¿por qué se oculta siempre que "mi" chica está triste?. Me falta ella y me faltan las estrellas porque al lado de ellas mi niña es la más bella.

Sentado en un banco mis ojos humedecidos se sumergen en el agua negra de un río nocturno. Pienso en cuántas vidas ha visto pasar el señor Ebro por delante de sus ojos de piedra romana y antigüa. Al ponérmelo a pensar casi me entran escalofríos por su antigüedad. Entonces, ¿qué le puede importar ahora un jóven envejecido perdido en ésta ciudad?. Me gustaría ser el río, tranquilo e impasible... siempre por el mismo camino, siempre sin descarrilar porque sabe dónde tiene que desembocar. En cambio, mi vida a temprana edad ya me ha descarrilado y descarriado varias veces, y ahora soy un tren de cercanías perdido en una vía sin estación de destino. Puedo ser un tren al trote loco de no saber adónde va o puedo ser un vagón pintado, destrozado y olvidado detrás de la estación de Canfranc. Hasta ahora nunca he encontrado estación donde reposar y, justo una vez que la encontré, me cambiaron de agujas sin avisar. Así que nunca llegué a desembocar.

Sigue el río caminando orgulloso de saberse el camino. Me mira con descaro, con esos ojos empedrados y me susurra que siga su navegar ya que él tiene un sitio al que llegar. Después el río se rió al explicarle que no sabía nadar. ¿Estará contento con su desembocadura?. ¿Estará el Ebro enamorado de Tortosa?. Yo no lo sé, pero ya lleva mucho tiempo así. En cambio yo, parezco condenado a estar perdido el resto de mi vida y... no es ser negativo sino tener memoria... no hablo yo, habla mi experiencia.
Después de todo soy un riachuelo sin importancia que nisiquiera merece desembocar, que escribe versos bajo una farola, que sabe dónde quiere acabar, que ya no da pie con bola y que no quiere continuar. ¿Qué harías tú, Iberus, si quisieras desembocar en un delta ocupado?, ¿qué harías tu, Ebro, si estuvieras toda tu vida sin ver el mar?.

El calor del día se torna en repentino frío de final de mayo al igual que, después de la pasión, se refrescan sus suaves mejillas. En fin, yo creo que ésto no ha sido más que un mal ensayo de un tren que no deja de descarrilar. Sé cuál es mi estación y conozco mi desembocadura, y la amo con locura... pero cada vez le veo peor solución.

Ésta ha sido mi noche y éste ha sido mi Ebro en el que no brilla la luna y los recuerdos yo ya no enhebro".


La fotografía recoge una panorámica del río Ebro en el que se funde un vagón abandonado y descarrilado (también descarriado) de la estación de Canfranc y una farola.

lunes, 4 de mayo de 2009

"Hablando con la luna" ("Talking to the moon"), Don Henley


"Talking to the moon" (letra)

"Cuando el caliente sol de septiembre se pone en Texas
Se bebe el agua de los ríos hasta los huesos y vuelve los caminos en polvo
En los pequeños pueblos dormidos de Texas
Las sombras son derribadas y todas las calles han sido borradas
Y lo único que rompe el silencio
Es el sonido de los camiones al pasar
Tarde, en la madrugada, desde el porche delantero
Puedes escuchar su doloroso suspiro
Y un solitario soñador
Llora a las estrellas del cielo
El está llamando a la dama que ama
Ella se fue hace mucho...

Yo estaba hablando con la luna
Esperando que pronto un día me libraría
De tu recuerdo... demasiado duro para aguantarlo

Y el viento cruza la llanura
Es todo lo que queda ahora
Tú sabes que la noche te recuerda esos nombres
Pero no te los puede devolver tan reales como fueron
Así que adiós, "Rodeo"
Es un largo y gracioso camino que andar para un hombre
Y nunca cambiar
No cambiar en absoluto

Yo estaba hablando con la luna
Esperando que pronto un día me libraría
De tu recuerdo, demasiado duro para mantenerlo
Yo estaba hablando con la luna
Esperando que pronto un día me libraría
De tu recuerdo..."


Es una canción de Don Henley, la inmortal voz de "Hotel California", uno de los cantantes principales de los Eagles y uno de los mayores artistas americanos. Que lo disfruteis.

sábado, 2 de mayo de 2009

"El espejo de la luna" (Relato breve)


Dos adolescentes caminaban el uno junto al otro por la noche de Zaragoza. Era una noche fría de invierno, de esas en las que la luz naranja de según que farolas se difumina en una neblina formada por el vapor de miles de pensamientos que mueren encarcelados. Frases e ideas condenadas a cadena perpétua destrozando sueños por no lastimar el corazón. Frankie caminaba junto al primer amor de su vida y Maggie se dejaba acompañar por aquéllo de que los chicos malos de su barrio no la persigan hasta su portal. Persecución hipotética que él utilizaba como excusa barata para acompañarla cada noche a su casa. Para llegar al portal tenían que atravesar una pasarela desde la que se ven las luces de la ciudad en la lejanía como si se apartara de ellos para dejarles en la intimidad. Esa noche Frankie quería decirle algo diferente, bonito, especial que convenciera a Maggie para estar a su lado y la enamorara por siempre pero no tenía claro cómo hacerlo. Él estaba muy nervioso y no acertaba a nada. Entonces reparó ante el paisaje y descubrió que la luz que más iluminaba no estaba en la lejanía de la ciudad sino en la cercanía del cielo, en la luna. Frank se detuvo y cogió por la cintura a Maggie deteniéndola en mitad de la pasarela.

- "Mira, Maggie, observa la luna"
- "Ya la veo"
- "¿Sabes lo preciosa que estás esta noche?"
- "Ya empezamos... para, por favor, no digas esas cosas..."
- "¿Tienes idea de cuántos millones de años lleva ahí arriba la luna?", siguió preguntando Frank
- "Muchos ...", respondió Maggie
- "Pues nunca ha estado tan bonita como esta noche, nunca ha estado tan bella como en tus pupilas", dijo Frank sin dejar de mirarla a los ojos.
-"Mmmmm... ¡alaaaaaaa, ya te has pasadoooo!", exclamó Maggie intentando disimular que le encantaba lo que escuchaba...
- "En serio...¿quieres salir conmigo?... si me respondes con un "sí" te juro que nuestro amor durará tanto tiempo como el que permanezca el brillo de la luna en tus ojos", sentenció Frank.


Maggie se puso muy seria. Un instante después, cerró los ojos. La luna se apagó.

Esa noche Frank caminó de vuelta a casa cn el corazón arrugado mientras pensaba:

"Si es cierto que lo más bonito del sol es el brillo de la luna, del mismo modo, lo más bonito del brillo de la luna son las pupìlas de Maggie. La luna es el espejo del sol pero la luna no sería nada sin los espejos de su mirada".

miércoles, 15 de abril de 2009

Noche sin luna

Esta es la historia de un hombre que lo perdió todo un día lluvioso de abril. Deambuló en el atardecer hasta que le sorprendió la noche, una noche sin luna en la que buscó una razón. En procesión por bares turbios de nostalgia su cabeza se preguntaba una y otra vez por qué la había vuelto a perder y su corazón latía fuerte como el ruido de fondo de tambores en otra procesión distinta. Intentó adivinar una solución para recuperarla, inventó millones de mensajes que nunca envió y escribió centenares de cartas que acabaron en la misma basura que su poesía. Otro trago más en la barra del olvido, otro martini... es demasiado dulce ahora.

"Cierra los ojos,preciosa y sueña. Mañana abrirás esas brillantes luces a un nuevo día y verás que te sientes mejor. Te has liberado de una gran carga que, durante mucho tiempo, te apartó de la felicidad sin quererlo. Tú mereces recibir la felicidad que sueles dar, esa felicidad que a mi lado no es fácil encontrar. Sólo te pido que olvides los malos momentos y mis peores recuerdos de la misma forma que olvidaste todo lo bueno que una vez hubo en mi."

Aquél hombre abrió los ojos. De fondo se escuchaba una melancólica canción de Los Secretos titulada "Hoy no". Una bonita dedicatoria para ese punto final. Irónicamente advirtió que había perdido el tiempo bebiendo preocupado por encontrar una solución para recuperarla. Porque la solución ya la había dado ella. Debía sentirse contento por ella ya que, al fin, se había librado de él. Ella iba a ser feliz. Levantó la copa y brindó con aquél camarero por esa bonita noche sin luna y sin estrellas ... sin brillos en sus ojos.

lunes, 6 de abril de 2009

Luna pálida de abril

Tan suavemente ha empezado otro mes de abril
Tan despiadadamente me trae tu ausencia
Ya me dirás quién soy yo sin tu presencia
A estas horas tu distancia se vuelve añil

Madrugada de luna pálida sin ti
Le robaste el brillo con tu existencia
Ante tu mirar no ofrezco resistencia
Tus pupilas reflejan la luz del candil (un recuerdo)

Las estrellas anoche olvidaron brillar
Ya llegó abril y la lluvia en mi corazón
Esta noche te has olvidado de llamar

Yo sólo quiero que me des una razón
Para este desencuentro, dejarnos de amar ...
¿Dejarnos de amar?... es imposible, mi amor