
Don Raúl Mateos era un hombre muy conocido en su casa a la hora de comer y en ningún otro sitio más. Entre sus aficiones destacaba la de escribir, escribir mucho. Escribía en los Cafés, en su habitación, en clase, en la biblioteca, en cualquier lugar donde hubiera un pedazo de papel. Su segunda afición era perder concursos literarios. Siempre perdía pero él seguía presentándose. Concursaba siempre con el seudónimo de Mateo Garcías, aunque en ocasiones lo había cambiado por Mateo de Garcías o Mateo de los Garcías. Últimamente se había presentado a la flor de su ciudad natal, un premio que otorgaba el diario local. No esperaba ganar. Como tampoco esperaba nunca triunfar en su tercera y definitiva afición: el amor de Flora. Flora era una muchacha hermosa que vivía justo frente a su casa. Le escribía cartas todas las semanas y Flora las rechazaba de tal modo que hasta había llegado a amenazar a Raúl si volvía a escribirle.
Pero llegó una mañana insólita como nunca se había soñado antes y el periódico local anunciaba en su portada que Mateo Garcías había ganado la flor de “Perdedores city”. Don Raúl bajó corriendo al quiosco y compró tres ejemplares del diario. Dos para él, uno para su madre. Pero, mientras Raúl se alejaba del quiosco, vio cómo Flora compraba un diario y leía atentamente el relato ganador del hoy ya famoso escritor Mateo Garcías. Sin pensarlo dos veces, don Raúl escribió una carta dirigida a Flora y firmada con su flamante seudónimo. En la carta citaba a Flora para cenar en el mejor restaurante de la ciudad.
Cuando llegó la noche y la hora de la cena don Raúl llegó deliberadamente tarde pues quería ver lo bonita que Flora se había puesto para él. Así, aguardó en un reservado desde donde se veían las mesitas del restaurante hasta que llegó ella. Cuando Flora se hubo sentado don Raúl Mateos salió del reservado y se presentó sonriente:
“Hola, preciosa. Yo soy Mateo Garcías” –dijo don Raúl -
Flora se levantó de golpe con un salto hacia atrás. Acto seguido llamó estúpido, gritando a don Raúl, y desapareció.
Después de toda a Flora nunca le había gustado cenar con seudónimos.
Relato publicado en Jazzmen (Cartonerita Niña bonita. 2011)
Dedicado a un gran amigo, él sabe quién.
Hacía tiempo que no publicaba un relato así que ya era hora. Espero que haya gustado.
AÑADIDO
La entrada fue publicada a las dos de la madrugada. Hoy al levantarme me enteré de la triste noticia, la muerte de José Antonio Labordeta. Siempre nos quedará su canto, siempre nos quedará su obra: