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miércoles, 7 de diciembre de 2011
Como humo de tabaco
Has corregido el suave matiz
que la madrugada
perfila en mi soledad
y el perfume de tragedia, azabache,
que habita en tu cabello.
Has despistado
el blanco frío de tus manos, ateridas,
y las heridas que rodean tu corazón.
Enciendes otro cigarrillo,
por teléfono,
y envías tus señales de humo
para que las reciba, una noche más,
el revólver sin balas
en la recámara de mi voz.
Otra vez el mismo sueño,
tu mismo aroma,
y ese bosque inequívoco y urbano
repleto de cariátides
que llevan tu rostro.
Amanecerá, seguramente,
lejos de aquí,
en alguna playa
de agua esmeralda.
Smoke dreams (K. D. Lang)
My last cigarrette (K. D. Lang)
Estas dos canciones que se pueden escuchar después del poema son de K. D. Lang y pertenecen a su álbum titulado Drag en el que todos los temas están dedicados a la adicción al tabaco.
martes, 28 de septiembre de 2010
Sex and the single girl (Richard Quine. 1964)
Una clara herencia de las comedias llamadas screwball de los años cuarenta es esta "Sex and the single girl" ("La pícara soltera", para el público español) de 1964, una de esas películas que aseguran más de una carcajada entre el público por su trama alocada y sus innumerables enredos, además de contener una de las persecuciones más divertidas de la historia del cine. Richard Quine dirigió esta película el mismo año que "Paris when it sizzles" ("Encuentro en París") y ya antes había dado muestras en su filmografía de sus aptitudes para la comedia con películas como "Bell book and candle" ("Me enamoré de una bruja", 1958). Pero, en mi opinión, es en esta película donde el humor es más fresco con unos gags que nunca pasarán de moda.
Bob Weston (Tony Curtis) es un crítico literario sin escrúpulos que trabaja para una revista que sólo vende despedazando las peores obras que salen al mercado. La próxima víctima de Weston es la psicóloga Helen Brown (Natalie Wood) que ha publicado un libro para ayudar a las mujeres solteras a encontrar fácilmente un marido y seducirlo. Weston, en su primer artículo, presenta a la doctora Brown como una puritana solterona y virgen que no tiene ni idea de la vida con los hombres. Pero, por si esto no fuera demasiado, Weston decide conocer en persona a la doctora Brown, haciéndose pasar por paciente, para un segundo artículo más demoledor y cruel que destroce para siempre la carrera de la doctora. Lo que no estaba previsto es que el temible Weston se enamorara de la doctora Brown. A partir de este instante, ¿cómo deshacer el enredo?. Además de esta loca historia tenemos otra paralela. Los vecinos de Bob Weston son un matrimonio maduro (Lauren Bacall y Henry Fonda) que soporta crisis matrimoniales todas las semanas.
Weston se basa en este matrimonio y en el personaje que interpreta Henry Fonda para hacerse pasar por él en la consulta de la doctora Brown. Los ingeniosos diálogos diseñados por Joseph Heller y David R. Schwarz obligan a la carcajada y se establecen unas situaciones delirantes que incluso permite bromear al personaje de Tony Curtis con Jack Lemmon y el personaje que representó en "Con faldas y a lo loco". Todo esto está regado por la magnífica música de Neal Hefti y la orquesta de Count Basie que cuenta con la cantante Fran Jeffries. Por cierto que Fran Jeffries es una de mis cantantes favoritas pero la he podido ver en muy pocas ocasiones. Actuó en "The pink panther" cantando la canción "Meglio Stasera", también participó en "A shot in the dark" y en esta película. Después ya no se supo nada más de ella, ni siquiera en el mundo de la canción a pesar de la voz que tenía. De hecho, le ofrezco aquí la canción principal de la película en la voz de Fran Jeffries y con la música de la orquesta de Count Basie:
Bob Weston (Tony Curtis) es un crítico literario sin escrúpulos que trabaja para una revista que sólo vende despedazando las peores obras que salen al mercado. La próxima víctima de Weston es la psicóloga Helen Brown (Natalie Wood) que ha publicado un libro para ayudar a las mujeres solteras a encontrar fácilmente un marido y seducirlo. Weston, en su primer artículo, presenta a la doctora Brown como una puritana solterona y virgen que no tiene ni idea de la vida con los hombres. Pero, por si esto no fuera demasiado, Weston decide conocer en persona a la doctora Brown, haciéndose pasar por paciente, para un segundo artículo más demoledor y cruel que destroce para siempre la carrera de la doctora. Lo que no estaba previsto es que el temible Weston se enamorara de la doctora Brown. A partir de este instante, ¿cómo deshacer el enredo?. Además de esta loca historia tenemos otra paralela. Los vecinos de Bob Weston son un matrimonio maduro (Lauren Bacall y Henry Fonda) que soporta crisis matrimoniales todas las semanas.
Weston se basa en este matrimonio y en el personaje que interpreta Henry Fonda para hacerse pasar por él en la consulta de la doctora Brown. Los ingeniosos diálogos diseñados por Joseph Heller y David R. Schwarz obligan a la carcajada y se establecen unas situaciones delirantes que incluso permite bromear al personaje de Tony Curtis con Jack Lemmon y el personaje que representó en "Con faldas y a lo loco". Todo esto está regado por la magnífica música de Neal Hefti y la orquesta de Count Basie que cuenta con la cantante Fran Jeffries. Por cierto que Fran Jeffries es una de mis cantantes favoritas pero la he podido ver en muy pocas ocasiones. Actuó en "The pink panther" cantando la canción "Meglio Stasera", también participó en "A shot in the dark" y en esta película. Después ya no se supo nada más de ella, ni siquiera en el mundo de la canción a pesar de la voz que tenía. De hecho, le ofrezco aquí la canción principal de la película en la voz de Fran Jeffries y con la música de la orquesta de Count Basie:
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sábado, 10 de abril de 2010
Key Largo (John Huston. 1948)

Sí, es un tópico, pero no puedo evitar comentar este prodigio de película. Creo que ya sobrepaso la decena de veces que he visto esta obra y nunca me canso de hacerlo. John Huston despliega todas sus armas para demostrar cómo una película cuya mayor parte de rodaje transcurre en una misma habitación (o en una misma casa) no sólo carece de lentitud sino que resulta dinámica, ágil y los hechos se van sucediendo como golpes de evolución magistrales en todos los personajes que van calando hondo en el espectador. En esta obra maestra del cine, a la siempre eléctrica pareja Bogart-Bacall se le suman los gigantes interpretativos Lionel Barrymore, Edward G. Robinson y Claire Trevor. Es un placer observar el enfrentamiento cinematográfico de dos gigantes como Bogart y G. Robinson.

La película está basada en la obra de Maxwell Anderson (1939) adaptada para el cine con guión del propio John Huston y Richard Brooks. La música, una vez más, corre a cargo de Max Steiner que aquí (y...¿cuándo no?) desempeña un papel fundamental. John Huston comienza magistralmente la historia situándonos al lado de Frank McCloud (Humphrey Bogart), un veterano de guerra cuyo único propósito consiste en cumplir una promesa: visitar a la familia del compañero que murió a su lado en el campo de batalla. La única familia que le quedaba al desafortunado soldado era su padre, el señor Temple (Lionel Barrymore), y su esposa Nora (Lauren Bacall) que juntos regentan un pequeño hotel. Pero, al establecerse en el hotel, Frank McCloud se encuentra con la inesperada sorpresa de que la banda de Johnny Rocco ha decidido no sólo hospedarse allí sino también someter a la familia Temple y a él mismo a un secuestro. Johnny Rocco es un famoso gángster en la época de la ley seca y, tras pasar unos años en el exilio, ha llegado a Florida para realizar una operación de transacción de dinero falso. Johnny Rocco, en un soberbio papel de Edward G. Robinson (otro más), se nos presenta como una bestia sin sentimientos, enfurecido y rencoroso con todo el país que años atrás "le dio la patada". Pero la filosofía de Rocco es muy curiosa y no del todo irreal. Rocco, según él mismo cuenta, fue uno de los gángsters que más se aprovechó de la Ley Seca. Llegó a ser tan influyente que controló las votaciones de ciertas elecciones a presidente de los Estados Unidos y llegó a colocar a un hombre de su confianza en la Casa Blanca. Cuando terminó la Ley Seca la propia Casa Blanca, el propio presidente, le llamó "extranjero indeseable y criminal" y se vio obligado a abandonar el país y exiliarse a Cuba. Pues bien, esta historia ficticia que nos cuenta Johnny Rocco mientras le están afeitando, ocurrió más o menos en las elecciones de John Fitzgerald Kennedy, pero ésta vez el extranjero indeseable y criminal fue Sam Giancana. Así que al ver esta película estamos viendo algo más que cine.


Pero, centrándonos en la película, me gustaría señalar la devastadora entrada en escena de Johnny Rocco cambiando por completo desde ese momento hasta el final el ambiente de toda la película. Desde el instante en que Rocco se viste con un batín de seda y sale a la habitación las desesperadas horas de secuestro se pueden cortar con una navaja. El ambiente se hace más denso aún tras el asesinato a sangre fría que Rocco comete sobre un policía que mantenían como rehén. Momentos después del asesinato, se desata una fuerte tormenta de huracán y el viento se mantendrá constantemente hasta el final como telón de fondo para unos diálogos que, cada vez más, parecen fogonazos de un revólver. La intensidad en los enfrentamientos verbales entre Frank McCloud y Johnny Rocco, esto es entre Bogart y G. Robinson, se puede acariciar con la punta de los dedos... más densos que el humo del puro que siempre fuma Rocco. La tensión, como si de una obra musical se tratara, va en crescendo hasta el desenlace magistral dentro de un barquito llamado "Santana", nombre con el que años después bautizaría a su velero en la vida real el propio Bogart. En este final me gustaría resaltar la credibilidad de los hechos. Si hoy en día nos ofrecen en el cine un final así exclamaríamos: "¡vaya fantasmada!". Sin embargo ver al personaje de Humphrey Bogart, con el que el público ya se ha sentido durante toda la película totalmente identificado, resolver esa situación de un modo tan sencillo resulta totalmente creíble. Porque sí, porque está muy bien hecho. Porque Bogart representa al hombre normal y corriente que no había planeado nunca estar en esa situación, porque Bogart somos todos y porque, al final, es nuestro héroe. Esa es la magia de Bogart. Los que recuerden el final, lo entenderán. Sorprendentemente la película solo ganó un Oscar entregado a Claire Trevor como mejor actriz. Está genial como "la chica del gángster" totalmente acabada y alcohólica. En cualquier caso, si repasamos las películas de 1948 ("Portrait of Jennie", "The treasure of the Sierra Madre" del propio Huston, "Hamlet", "Juana de Arco", "The naked city", "Red river", "Easter Parade"...) podemos entender más los resultados. No sé cuánto tiempo aguantaré para volver a ver esta genialidad.
lunes, 15 de marzo de 2010
Young man with a horn (Michael Curtiz. 1950)

Los que llevan más de un año leyéndome por internet (Manchas de tinta, 39escalones...) y conocieron mis antiguos blogs, hoy difuntos, probablemente recuerden que ya comenté esta película en una página que se llamaba "La noche interminable". Pero es que ésta es una película que me gusta tanto y que veo tantas veces al año que no puedo resistirme a comentarla una vez más. Cualquier día es bueno para revisarla pero es preferible hacerlo de noche, más que nada por el ambiente que se respira a lo largo de toda la cinta y por la impresionante banda sonora que nos ofrece la orquesta de Harry James al servicio de Max Steiner y Ray Hainford. Titulada para el público español como "El trompetista" la película trata la vida del músico Bix Beiderbecke, uno de los trompetistas solistas más influyentes de la década de los veinte junto a Louis Armstrong aunque aquí se nos presentará con el nombre de Rick Martin (desechen cualquier conexión con cierto cantante actual...). Michael Curtiz nos presenta la vida de un niño huérfano que, abandonado en su soledad, encuentra su mejor refugio escuchando hasta el amanecer y desde una azotea a un grupo de blues que toca en un pequeño tugurio de la ciudad. Así, el pequeño Rick Martin comenzará una amistad con el músico Art Hazard (protagonizado por Juano Hernandez) que se prolongará a lo largo de toda su vida.

Al pasar su infancia prácticamente pegado a una trompeta el joven Rick Martin se convierte en un gran trompetista, un hombre que no tiene problemas para entrar a formar parte de cualquier orquesta del momento. Rick Martin, ya protagonizado por Kirk Douglas, comienza a trabajar en su primera orquesta como trompetista de acompañamiento. En esta orquesta conocerá a la cantante Jo Jordan, protagonizada por Doris Day, quien rápidamente caerá enamorada de Rick.

También en esta orquesta trabará una buena amistad con el pianista Smoke Willoughby (Hoagy Carmichael) quien, en un papel muy simpático, desempeñará también el papel de narrador casual de la historia. Pero la, hasta entonces, apacible vida de Rick Martin sufrirá un giro fatal cuando conoce a Amy North (Lauren Bacal), situación que empeorará con su repentino matrimonio.

Amy consigue apartar a Rick de todas las cosas buenas que contiene su vida: sus amigos y, lo más importante para él, su música. Rick comienza a vagar de orquesta en orquesta sin conseguir un empleo fijo hasta que el alcoholismo y el odio de su mujer hacen mella en su trayectoria profesional dejándolo completamente inservible para interpretar una sola nota con su trompeta. A partir de este momento los espectadores nos empezamos a dar cuenta de que estamos ante una de las interpretaciones más extraordinarias de Kirk Douglas. Vemos a un hombre agarrado por costumbre a su desquebrajada trompeta, caminando por inmensas avenidas llenas de niebla y de muchedumbre a la que no le importa lo más mínimo el fatal destino de ese músico solitario, borracho y mentalmente destrozado. La situación de Rick empeorará con la muerte de su amigo Art Hazard de la que siempre se sentirá culpable por la última conversación que mantuvo con él. La vida real de Bix Beiderbecke terminó a la temprana edad de veintiocho años víctima del alcoholismo. No obstante, Rick Martin consigue salir adelante gracias a la amistad de Smoke y el amor incondicional de Jo Jordan y en este punto es donde la película se diferencia de la novela basada en la vida de Beiderbecke. Pero si buscamos alicientes para esta película podemos encontrar muchísimos. El principal, en mi opinión, la calidad musical. Tenemos la oportunidad de escuchar aquí a la mejor Doris Day que cautivó las salas de baile de los años cuarenta y cincuenta con una voz potente pero suave y melodiosa. Day ofrece un repertorio digno de admiración desde "The man I love" hasta "With a song in my heart" junto a la orquesta de Harry James. Harry James, conocido como el mejor trompetista blanco, aporta el sonido a la trompeta de Rick Martin, un sonido inimitable y único con su firma inconfundible. La interpretación soberbia de Kirk Douglas no es la única que está a tan gran altura. Lauren Bacall como "la más malvada de todas" está insuperable. Es curioso que Michael Curtiz la hiciera parecer tan malvada que resulte hasta un poco fea omenos guapa de lo habitual. Las interpretaciones de Hoagy Carmichael y Doris Day también están a la altura de las circunstancias. Por último me gustaría destacar el papel de Juano Hernandez como Art Hazard, un actor no muy conocido que aquí es merecedor de, al menos, una estatuilla. Si quieren disfrutar de una gran película con la mejor banda sonora posible no lo duden y véanla.

The very thought of you (Doris Day)
viernes, 5 de marzo de 2010
El caso más fácil de resolver (Relato breve)

¿Alguna vez se han despertado con el sabor de los labios del pasado persistente en los sueños del presente?. Recuerdo la semana pasada, cuando nos escondimos en aquélla habitación de un hotelucho en la parte vieja de la ciudad. Recuerdo cómo la persiana "cebreaba" su piel desnuda a intervalos de añil y de noche, recuerdo lo bella que estaba sobre mí. Ella, como siempre, estuvo maravillosa, como una condesa descalza. Yo, también como siempre, estuve demasiado gris aunque no me sentí así... ella nunca lo permitiría. Probablemente sea tan especial porque me hace sentir especial a mí, no lo sé. Lo que sí sé es que éste ha sido el despertar de hoy.
Ante el negro destino de un café sólo, mientras intento revivir con su penetrante aroma, pierdo la mirada a través del cristal. Ajetreo, muchedumbre, la ciudad está despierta con la sangre hirviendo sobre esta helada mañana de invierno. Un cigarrillo y otro, una brizna de tabaco sobre los labios me devuelve a la realidad deshaciendo esa cortina de humo tras la que me mantenía oculto simplemente porque no quiero abordar mi vida, al menos no esta mañana. La noche fue larga, aún siento el zumbido de la aurora en mi cabeza y la embriaguez de su perfume en mis entrañas. Es que sólo puedo pensar en ella, en sus labios carnosos dueños del beso único e inimitable casi inmortal que me mantiene durante tanto tiempo caminando en esa cuerda floja de la que hoy me quiero arrojar seguramente a un vacío demasiado oscuro como para sobrevivir. Estoy en el mismo Café de siempre desde el que la espero una vez más, pero algo distinto flota en el ambiente. Esta vez nuestro encuentro será desacostumbradamente diurno y no será una vez más de tantas sino la última vez. Mi intención de hoy es despedirme cortésmente de la que ha sido mi mejor amante, podría decir la única, y centrar toda la vida en mi trabajo como detective privado. El sueldo, como mi oficina, es una miseria pero más miserable es aún mi maldita relación con ella. Es un trabajo éste para el que se necesita ser honesto y junto a ella esto es imposible. Para estar con ella, primero, me tengo que fallar a mí mismo... una jugada demasiado peligrosa. Después de fallarte a tí mismo es imposible más tarde reencontrarte. Pero ya estoy cansado de este juego sucio que no beneficia a nadie. Fabricar sueños nocturnos que se destruyen a la luz del sol es siempre una apuesta perdedora. Es como acariciar sobre su dulce piel las amargas huellas de otro hombre que, a diferencia mía, es su dueño. Porque ella se intenta engañar de día diciendo que es libre como un pájaro sin darse cuenta que, en la noche, es esclava de sus propios deseos con su corazón por jaula.
Bajo la luz del sol, al entrar por la puerta principal, se ilumina su cabello negro que esta mañana parece una noche estrellada recién levantada y perezosa. Sus labios de cereza dibujan la sonrisa más bella que he contemplado en mi vida, esa expresión que hoy me toca borrar de su rostro con un golpe de efecto definitivo. Se acerca encerrando en su pequeño universo toda esa vida mía a la que hoy renuncio, me saluda con un beso siempre con sabor a traición y olor a planta carnívora con el que deshace fácilmente la barrera invisible de mis labios.
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-"Es el mejor beso que me has dado, nena. Siéntate.
Ahora abre tus preciosos ojos y escucha con atención. Voy a ser claro y no te lo voy a repetir. Si sigo compartiéndote con otro hombre no voy a poder continuar viviendo y tampoco voy a poder desempeñar mi trabajo con efectividad. Después de todo quizás te quiera demasiado como para seguir con la función. Un tipo importante me ha encargado un asunto complicado y debo elegir ya. Elijo mi trabajo. Así que te digo adiós, muñeca"
El semblante de mi chica (que nunca fue mía) cambió a un estado profundo y serio con la mirada perdida en la humareda de mi cigarrillo. Los días de gloria se despeñaban por el abismo ahora dolorido de sus ojos y sólo acertó a preguntar gimoteando:
-"¿Tan importante es ese trabajo?"
-"Sí, lo es. Además me tienes que acompañar. Acabo de quedar con tu marido para entregarle las pruebas."
Otro caso resuelto para el detective Marlowe. Pudo parecer fácil de resolver pero, realmente, fue el caso más difícil de su carrera.
THE END
Ha sido un relato breve basado vagamente en el personaje creado por Raymond Chandler, Philip Marlowe. Ahora les dejo con Lauren Bacall, que nunca tuvo buena voz para cantar, y Humphrey Bogart en una escena divertida de "The big sleep":
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