Hace ya algún tiempo que disfruto y me recreo en los acariciantes versos, en los relatos, en las palabras que llegan a lo más hondo y en esos adjetivos impensables magistralmente añadidos como sólo ella sabe hacerlo de una bloggera amante del cine, poeta y escritora que se hace llamar Alma. Se hace llamar así por Alma Reville, esposa de Alfred Hitchcock,escritor, guionista y dobladora de voces; una seña más que nos puede hacer descubrir su gusto por el buen cine. No obstante yo atribuyo su seudónimo a otro ámbito. Al leer sus poemas, sus versos, Alma puede llegar a entrar en tu "alma" y, sin darte cuenta, la acaricia con sus palabras. Además Alma también es una excelente lectora de poesía. Tanto es así que en su blog podemos disfrutar de sus poemas al leerlos y al escucharlos en su voz. Cuál sería así mi sorpresa el otro día cuando Alma me hizo el gran honor de leer con su voz uno de mis últimos poemas titulado "Caprichos becquerianos para tus pupilas" y me lo envió a modo de regalo. Un regalo insuperable, te lo aseguro, Alma. Es un honor para mí escuchar mis versos en tu voz. Desde aquí te doy los agradecimientos más grandes que se puedan dar. Para leer a Alma visitad su blog: http://elnegrodemacguffin.blogspot.com/. A continuación pueden escuchar la voz de Alma leyendo "Caprichos becquerianos para tus pupilas". Me vuelvo a repetir...un enorme honor para mi, Alma:
Por cierto, el nombre verdadero de Alma es Pepa Mas Gisbert
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
"Caprichos becquerianos para tus pupilas"
Llego y escribo desde "El Real", un conocido Café de Zaragoza que hace esquina entre la Calle Alfonso y la Plaza del Pilar. Estoy aquí para hablaros un poquito más de Bécquer, ese gran olvidado. En la conocida leyenda de "Maese Pérez el organista" Gustavo Adolfo Bécquer utiliza unos términos "becquerianos" que sólo él tenía licencia para utilizar aunque gramáticamente no fueran correctos. En primer lugar Bécquer utiliza "dintel" para referirse al umbral de una puerta. En segundo lugar utiliza "intérvalos" con tilde en la "e" cuando lo correcto es sin tilde. Lógicamente a Bécquer se le permite todo. Aquí he intentado componer un soneto dedicado, una vez más, a esas pupilas en las que me quedé a vivir hace ya mucho tiempo... con o sin permiso de la casera. Utilizo estos términos "becquerianos" de los que he hablado:
“Al dintel de tu mirada tan clara
que es mi umbral de los sueños deseados
permanecí asomado a mis pecados
pero tú me abriste el cielo con tu cara
Tus largas pestañas de belleza rara
son intérvalos de ojos enamorados
parpadeo de los besos soñados
que Bécquer con su pluma nos ampara
Tu voz es el alma del organista
Tu belleza un claro de luna llena
Yo, en tus pupilas, un mal trapecista
Me asomo al abismo que me serena
y me encuentro a mi imagen en tu vista
Me arrojo a tu precipicio sin pena
Aquí ya no hay nadie que se resista
en tu profundidad, mi vida plena.”
“Al dintel de tu mirada tan clara
que es mi umbral de los sueños deseados
permanecí asomado a mis pecados
pero tú me abriste el cielo con tu cara
Tus largas pestañas de belleza rara
son intérvalos de ojos enamorados
parpadeo de los besos soñados
que Bécquer con su pluma nos ampara
Tu voz es el alma del organista
Tu belleza un claro de luna llena
Yo, en tus pupilas, un mal trapecista
Me asomo al abismo que me serena
y me encuentro a mi imagen en tu vista
Me arrojo a tu precipicio sin pena
Aquí ya no hay nadie que se resista
en tu profundidad, mi vida plena.”
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