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jueves, 18 de agosto de 2011

Kiss of Death (Henry Hathaway. 1947)

Richard Widmark en el papel de Tommy Udo
Como quien estudia la Historia Universal en antiguos libros de texto y recuerda ciertos párrafos inolvidables, también en mi memoria resistía un fotograma de Richard Widmark arrojando escaleras abajo a una pobre vieja inválida amordazada a su silla de ruedas. Es ya una de las escenas míticas del cine negro y al fin logré encontrar Kiss of Death, la película a la que pertenece y disfrutar de una buena revisión, repitiendo el fotograma mencionado unas cuantas veces.
Y es que el gran hallazgo de Kiss of Death es este Richard Widmark en la piel de villano despiadado, asesino sanguinario, con brotes psicóticos acompañados por siniestros ataques de risa nerviosa justo antes de cometer un nuevo crimen. De hecho, en lugar de Kiss of death bien podría haberse llamado Laugh of Death porque esa expresión sonriente del asesino y esos pequeños ataques de risa, consigue helar la sangre a cualquiera. Sobrertodo a Victor Mature, protagonista de esta historia en la que encarna a un vulgar ladrón llamado Nick Bianco que se ve obligado a robar para alimentar a su familia (dos hijas y una esposa). El comienzo de la película es soberbio, con una panorámica neoyorkina envidiable que presenta a la ciudad que nunca duerme, en nochebuena y la voz en off de Nettie ("la chica", Coleen Gray) narrando el prólogo. Posteriormente la acción nos sitúa en el atraco de una joyería organizado por Nick Bianco junto a tres rateros más. Pero antes de abandonar el edificio, la policía consigue reducir a Nick. Una vez detenido, su destino se cruza con el del asesino Tommy Udo (Richard Widmark) que también está detenido, auque este último por mucho menos tiempo.
Tommy Udo (Richard Widmark) y Nick Bianco (Victor Mature)

El fiscal Louis D'Angelo (Brian Donlevy) intenta convencer a Bianco para que delate a sus acompañantes en el atraco a la joyería y de esa manera, librarse de una condena más larga. Nick rechaza la oferta de D'Angelo alegando que él no es ningún chivato y es enviado a la prisión de Sing-Sing para una condena de veinte años. Pero a los tres años de estar preso recibe la noticia del suicidio de su esposa y el ingreso de sus dos hijas en un orfanato. A los días recibe la visita de Nettie (Coleen Gray), que solía ejercer de niñera, para contarle que su esposa le fue infiel en los últimos años. Nick decide cambiar de actitud, reuinirse con D'Angelo y delatar a los rateros que iban con él la noche del atraco para, de esa manera, obtener libertad provisional y ver a las niñas.
D'Angelo (Brian Dolevy) intenta persuadir a Bianco
 Después de unos días más de libertad Nick se enamora de Nettie y contrae matrimonio. Aunque Nick queda absuelto y liberado de la cárcel, su colaboración con la policía llega cada día más lejos y el destino volverá a cruzar en su camino al asesino Tommy Udo. El fiscal D'Angelo solicita la colaboración de Nick para atraparlo definitivamente. Nick declara contra Udo en el juicio pero el acusado consigue salir inocente. Como resultado, cuando Nick ha conseguido librarse de la cárcel por su colaboración con la policía y su buena conducta, se encuentra en libertad mucho más atrapado que en la prisión pues sabe que, más tarde o más temprano, Tommy Udo le ajustará las cuentas. Al fin y al cabo, otra película imprescindible para los amantes del cine negro y excepcional alternativa para quedarse en casa y mitigar los calores de este agosto que se eterniza.
Último encuentro entre Tommy Udo y Nick Bianco
Pero lo que realmente me hiela la sangre es el sospechoso parecido entre Richard Widmark y Frank Sinatra. Miren, miren...
Richard Widmark como Udo
Frank Sinatra en "Suddenly"
Y ahora la escena comentada que ocupa la cabecera de este post:




viernes, 15 de julio de 2011

No way out (Joseph L. Mankiewicz. 1950) y nuevo número de Cineuá

Sidney Poitier (como el doctor Brooks) encañonado por Richard Widmark (como el delincuente Ray Biddle)

Muy gratamente me ha sorprendido esta película que he visto por primera vez y que significa el debut ante las cámaras del estupendo actor Sidney Poitier, después de unos pequeños trabajos como extra. En Un rayo de luz (título de No way out para el público español, aunque más parezca una peli de Marisol) Poitier es el Doctor Luther Brooks, encargado de la sección de presidiarios, en uno de los más importantes hospitales de la ciudad donde, además, destaca por ser el único médico afroamericano (con lo que ello significa en plenos años cincuenta). Hasta este hospital llegarán con una superficial herida de bala, tras una tentativa de atraco en una gasolinera, los hermanos Johnny (Dick Paxton) y Ray Biddle (Richard Widmark), un par de rateros que intentaban escapar de la policía. Lamentablemente Johnny llega hasta el hospital moribundo a causa de un tumor cerebral que nunca ha sido tratado. En un intento desesperado, el doctor Brooks intenta salvarle la vida pero Johnny muere en sus brazos. Ray Biddle ha presenciado todo, desde la cama de al lado y decide que el doctor Brooks ha asesinado a su hermano. Para aclarar los hechos Brooks pide a su superior, el doctor Wharton (Stephen McNally), la autopsia del cadáver para la cual se necesita el consentimiento familiar. Pero Ray prefiere dar por hecho que el doctor Brooks es el asesino de su hermano, no autorizar la autopsia y de esta manera acrecentar su odio hacia él y hacia todas las personas de su misma raza.
Richard Widmark y Sidney Poitier en un momento de tensión durante la película
El doctor Brooks y el doctor Wharton recurren entonces a la viuda de Johnny Biddle, Edie Johnson (Linda Darnell), que resulta estar divorciada legalmente de su marido desde hace más de un año y además, haber sido amante de Ray Biddle. La historia se complica cuando Ray Biddle decide poner en marcha un plan de venganza, convocando a los matones de la barriada donde nació, para llevar a cabo una emboscada en el barrio negro de donde el doctor Brooks procede. Los hechos se desencadenarán una noche fatal en que los heridos llegan en oleadas al hospital mientras el doctor Brooks decide entregarse a la policía como asesino de Johnny Biddle para así obligar a que se realice la autopsia.
Edie Johnson (Linda Darnell), acompañada por el Doctor Wharton (Stephen McNally) en la noche de la emboscada, ante la siempre comprensiva mirada de Gladys (Amanda Randolph), que trabaja en la casa del doctor.

Joseph L. Mankiewicz se sirve de esta historia para criticar abiertamente la sociedad norteamericana, el racismo que se vivía en los años cincuenta (y que lamentablemente se prolongaría durante décadas) y para ofrecer una historia que nos muestra las tensiones, las luchas entre el bien y el mal. Edie Johnson, en una excelente interpretación de Linda Darnell, representa a esa persona que se mueve entre dos aguas y a esa pequeña parte de la sociedad que quiere despojarse de ridículos prejuicios, abandonar el oscuro pasado y abordar un cambio de actitud. Creo que, como casi todas las películas de Mankiewicz, no fue valorada en su justa medida durante su lanzamiento ni fue acogida por el público norteamericano de manera adecuada. No obstante se trata de una excelente película, sin los densos diálogos por los que Mankiewicz muchas veces es criticado y con un excelente plantel de actores. Cabe destacar el papel de Amanda Randolph como Gladys, criada en la casa del doctor Wharton, sobretodo en una escena en la que mantiene una conversación matinal, durante el desayuno, con Edie Johnson. Mildred Joanne Smith es la actriz que encarna a la esposa del doctor Brooks, que nunca pierde la esperanza en esa sociedad inhóspita, mientras que la madre está representada por Maude Simmons en un papel también muy emotivo.
El doctor Brooks (Sidney Poitier) y su esposa Cora (Mildred Joanne Smith)
Y para seguir con el mundo del cine anunciar que ya ha salido el nuevo número de Cineuá dedicado a las sagas con los siguientes artículos:

· Editorial: que todo cambie para que siga igual

· La trilogía de los muertos: la historia de Occidente, por Vicente Rodrigo

· El homicidio como evasión: Tom Ripley según el cine, por Carlos Abascal Peiró

· Screen test: la saga infinita, por Vicente Rodrigo

· Platillos volantes, ranchos y lirismo barroco. La Tempestad de William Shakespeare en seis películas, por José Ángel de Dios

· Fantasma: la saga imposible, por Vicente Rodrigo

· Su nombre era Antoine Doinel, Por Aarón Rodríguez Serrano

· Mad Max: salvajes del subdesarrollo, por David Tejero

· Jackass: tiempos modernos, por Nicolás Ruiz

· C’était un rendez-vous 2, por Nicolás Ruiz