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miércoles, 10 de agosto de 2011

En el Café Van Gogh


El presente es una luz macilenta
que acaricia, a veces,
esta pequeña mala imitación
de lo que la vida debiera ser
y quizá, solo quizá, una vez fue.


Desde el Café Van Gogh,
a la luz de bombillas estrella
que se amplifican
buscando una noche en Arlés,
escribo versos simplificados
o (desengáñate)
proyectos vagamente poéticos,
y solo soy un cronopio más,
sin famas ni esperanzas, cansado de no estar cansado.


Pero la luz sigue borracha
en este local de nombre extravagante
y giralunas marchitos.
El mundo se estrangula
a sí mismo en el siglo 21,
cansado ya de reescribir
y buscar soluciones donde nunca las habrá.

El mundo, yace de insomnio
despierto a las dos de la mañana
mientras yo sigo buscando en un verso
la imitación perfecta, la farsa,
desde la penumbra del Café Van Gogh
donde, una vez más, todo es mentira.

Para terminar como es debido y ponerle una adecuada banda sonora a esta noche de agosto: Oh, you crazy moon (Frank Sinatra):

martes, 20 de julio de 2010

Noche mágica y advertencia


Alejándonos del río, adentrándonos en la ciudad
próximos a la plaza afrancesada
bajo un cielo de luceros como los que pintaba el holandés
tú y yo anduvimos en busca de tabernas incendiadas
para exprimir hasta el final
el fruto nocturno del verano.
Bajo una gran luna de julio
entramos al primer bar que nos guiñó
Allí, un camarero encendía pequeñas velas
que flotaban en una copa rebosante
de licor rojo y transparente
Allí, seguramente esperaba una cita
que no terminaba de llegar
sirviendo copas a su ausencia
preparándolas cuidadosamente, de manera paciente.
Las luces menguaron y las estrellas se escondieron
para multiplicarse después
en la profundidad de tu mirada
al tenue ritmo de “Summertime”
La noche es un péndulo que se sostiene eterno
en estos días en que el sol abrasa nuestras vidas
La noche es el descanso, el alivio
de un peregrino que va buscando sus sueños diurnos

Esta noche, como otras,
terminó en la Plaza de San Miguel
cuando la terraza de la Place du Forum, en Arlés,
ya había recogido sus mesas
cuando en tus ojos ya había replegado velas
toda una flota de tripulantes vencidos por el sueño

Buenas noches, marinera en tierra

De camino a casa
barajé la idea de entrar a un par de sitios
que alargaban su hora de cierre
pero ¿qué sentido tiene esta madrugada sin tu compañía?
¿qué sentido tiene nada sin tí?
Así, seguí caminando con una música en mis oídos
que me hablaba de todo lo eterno
que en tí había encontrado
De repente, sin previo aviso, la farola que iluminaba mi camino
se apagó justo encima de mi cabeza
Todo lo que quedó fue un absurdo recuerdo rojo
que se fue esfumando poco a poco
En ese instante escuché ladrar
un horizonte entero de perros salvajes

Probablemente fue sólo un pequeño fallo en el fluido eléctrico
Pero para mí es la clara advertencia
de que los amores eternos duran, a penas, un segundo
después sólo quedan brasas, humo, nieblas…
el recuerdo que no te deja vivir
Por eso, aunque ahora estés durmiendo, he de decirte
que debemos aprovechar las noches como ésta
en que el mundo se nos viste de gala
Pues no sabemos cuándo se va a fundir
la bombilla que ilumina nuestro camino
no sabemos cuándo la vida nos la va a jugar
convertida en arena que, entre los dedos, lucha por escapar.


Ella Fitzgerald: "Summertime" (1968)