domingo, 13 de septiembre de 2009

"La jungla de asfalto" (John Huston. 1950)



Anoche el ambiente de fin de semana ya contaminaba la atmósfera de la ciudad cuando a mí me tocaba salir de trabajar. La ciudad ruge y arde como la lava de un volcán que no puede explotar bajo el asfalto. Allá los chavales con su adolescencia a flor de piel gritando y gamberreando para lo que llaman ellos "divertirse". Más aquí, una pequeña gresca de cuarentones bebidos a la salida de un bar y por mi lado la luz azul giratoria y fugaz de un coche de policía camuflado salpica mis pupilas creando destellos en las fachadas de los edificios que desaparecen en un segundo, dejando el aullido de una ahogada sirena cuyo canto atrae a todos los curiosos. El coche oscuro desaparece al final de la avenida como un masoquista adicto al peligro que marcha a su encuentro. Este no es mi fin de semana, hace mucho que no tengo un fin de semana como a mí me gustaría. Mientras todo esto ocurre en la ciudad, yo observo la luna. La luna es grande pero triste. Es un espejo que me refleja cierta ausencia donde ayer se dibujaban un par de pupilas enamoradas y brillantes. Hoy hay luz de luna en la piel que ayer obtenía sus suaves caricias pero persiten sus huellas. Esas, son imborrables. Así que empiezo a soñar con mi fin de semana alternativo que nunca puedo llevar a cabo. Después...¿qué me queda?. Un plan sencillo: me siento a ver una película de blanco y negro que es mi "bálsamo de fierabrás" (un saludo Carlos) y, al recordar lo que han visto mis ojos antes de llegar a casa, aparece en mi mente el título quequiero ver: "La jungla de asfalto", de John Huston. Una gran película policíaca que narra de forma magistral las consecuencias de unas vidas movidas por la codicia, enseñando el mejor ejemplo de la frase "la avaricia rompe el saco". Sterlin Hayden, siempre igual de duro, protagoniza a un pistolero que toma parte en un grandioso atraco a una gran joyería. Este pistolero, asesino sin escrúpulos, acaba siendo el preferido del espectador. Sam Jaffe representa al cerebro de la banda y planificador del gran atraco y, finalmente, es atrapado por la policía por confiarse y perder el tiempo en un bar con una chica. Otro rasgo de avaricia. Louis Calhem es Alonzo Emmerich, un poderoso abogado que se convierte en el capitalista del plan. Aquí se nos presenta al hombre más rico de todos, el más poderoso y, a la vez, el más repleto de debilidades propias del ser humano. Es un hombre que se enfrenta al final de su vida manteniendo un affair con una señorita que bien pudiera ser su hija (uno de los primeros papeles de Marilyn Monroe) mientras su esposa está en cama, siempre enferma. Así, John Huston nos deja ver cómo el hombre más poderoso es, a su vez, el peor de todos. Por otro lado, el pistolero protagonizado por Hayden es un pobretón que casi no tiene donde caerse muerto y, a pesar de su trabajo, es el que mantiene el propósito más loable: el de regresar al hogar. Otra obra maestra del cine negro como escenario para una de las primeras apariciones de Marilyn Monroe. En la primera imágen tenemos, en primer término, a Sterling Hayden. En medio está Sam Jeffe y, por último, Louis Calhem. En la segunda imágen Marilyn Monroe y Louis Calhem

jueves, 10 de septiembre de 2009

"Caprichos becquerianos para tus pupilas"

Llego y escribo desde "El Real", un conocido Café de Zaragoza que hace esquina entre la Calle Alfonso y la Plaza del Pilar. Estoy aquí para hablaros un poquito más de Bécquer, ese gran olvidado. En la conocida leyenda de "Maese Pérez el organista" Gustavo Adolfo Bécquer utiliza unos términos "becquerianos" que sólo él tenía licencia para utilizar aunque gramáticamente no fueran correctos. En primer lugar Bécquer utiliza "dintel" para referirse al umbral de una puerta. En segundo lugar utiliza "intérvalos" con tilde en la "e" cuando lo correcto es sin tilde. Lógicamente a Bécquer se le permite todo. Aquí he intentado componer un soneto dedicado, una vez más, a esas pupilas en las que me quedé a vivir hace ya mucho tiempo... con o sin permiso de la casera. Utilizo estos términos "becquerianos" de los que he hablado:


“Al dintel de tu mirada tan clara
que es mi umbral de los sueños deseados
permanecí asomado a mis pecados
pero tú me abriste el cielo con tu cara

Tus largas pestañas de belleza rara
son intérvalos de ojos enamorados
parpadeo de los besos soñados
que Bécquer con su pluma nos ampara

Tu voz es el alma del organista
Tu belleza un claro de luna llena
Yo, en tus pupilas, un mal trapecista

Me asomo al abismo que me serena
y me encuentro a mi imagen en tu vista
Me arrojo a tu precipicio sin pena
Aquí ya no hay nadie que se resista
en tu profundidad, mi vida plena.”

sábado, 5 de septiembre de 2009

"Los misterios" . Relato


Algunas veces cuando voy a trabajar me detengo en un elegante y oscuro café decorado a la manera antigua. En cada una de sus mesas tiene una vela que impregna todo el local de una luz mística adorable. Luz ideal para parejas de enamorados que buscan devorarse a bocados en un rincón oscuro, luz letal para el solitario que añora a su amada con el corazón en un puño. En la barra de ese bar me detengo a pensar al aroma de un café, a recrearme en el desamor y la pena que me invade con dolor y a reparar, en fin, en las cosas misteriosas que tiene la vida. Cuando hablo de algo misterioso me refiero a algo inexplicable, mágico. Me refiero a una mujer bebiendo un trago de Coca-cola y, un instante después, las burbujas se alojan en su mirada. Me refiero a la luz de la pupila enamorada, a la sensación de miedo cuando todavía no ha pasado nada, a los asuntos de la metafísica y al mundo del alma, a la pasión olvidada.

Bien podría hablar del misterio que encierra el fuego de la llama temblorosa de una vela que se recrea en una dulce danza atrayente y sinuosa, que consume todo lo que sobre ella se posa, que dibuja mirada enamorada en unas pupilas que realmente no sienten nada. La luz de una vela es así de engañosa y misteriosa, deja a cualquier persona embobada. Es luz tamizada que a su vez tamiza la estancia y lo entristece todo para el bebedor solitario de la barra de un bar. Pero no voy a hablar del fuego ni de las velas, ni del humo que dejan su recuerdo. Voy a hablar de otro fuego, más fátuo, y de otro humo, ese que no se ve y se encierra en el corazón.

Para hablar de cosas inexplicables y misteriosas hablaré una vez más de mi amiga la luna. La luna, ya estando llena ya siendo un fino hilo de luz muriente, encierra un gran misterio para mi que hoy quiero revelaros. Voy a intentar explicarlo de la forma más sencilla posible para que comprendáis que mi cuento no es fruto de mi imaginación enamorada ni de la ilusión óptica que crea a medias mi cerebro compinchado con mi corazón. Lo que voy a contar lo he vivido y es real y puedo decir que, al menos, una vez encontré el amor verdadero y leal. Encontré el amor una noche caminando con mi amada a orillas del Ebro. Recuerdo que el día había estado nublado y que esa noche no esperaba ver más estrellas que las de sus ojos. La noche no era fría pero sí sus manos que entre las mías parecían dos pequeñas palomas de nieve que el sol no había conseguido derretir. Recuerdo que caminábamos por la acera que discurre enfrente de las orillas del río, camuflados entre la semioscuridad de los arcos de un porche y que yo tomé su pequeño cuerpo entre mis brazos y lo apoyé suavemente contra una columna. Miré en sus ojos, en sus labios rojos, incomparables y la besé con esa inseguridad con la que siempre la he besado. Ella respondió con esa dulzura que siempre hace de nuestros besos los mejores que he probado. Porque si nuestros besos eran incomparables siempre fue por ella y nunca por mi arte, siempre fue por amarte y nunca dejar de mirarte. En ese instante en que nuestras bocas se unieron y nuestros cuerpos se fundieron, en ese momento en que enredé mis dedos en la noche de su cabello, apareció de repente la gran luna llena resplandeciente, incomparable, temblando sobre las aguas del Ebro como yo en sus brazos. A partir de ese día, aunque no estuviera prevista, nuestros besos y nuestros momentos de mayor pasión fueron bañados por la luz de la luna. Algunos dirán que es casualidad y otros dirán que estoy loco por tener tanto asombro por un hecho aparentemente tan normal. Piensen lo que quieran, pues están en posesión de esa ventaja crítica de todo el que lee lo que no ha vivido. Pero quizás cambien de opinión cuando les hable de esta última noche. Esta noche ha venido precedida por un día en el que yo, en silencio, la he echado muchísimo de menos. Dicen que el llanto silencioso es el que más duele. A mi el llanto que más me duele es el de ella, pero hoy he sentido que me faltaba el aire y que la fría mano de la muerte estrangulaba mi corazón haciéndolo desaparecer por mi boca en un aliento fatal, en una bocanada que dejaba escapar toda mi vida. No sé aún cómo pero, a tientas por la oscuridad de mi soledad, llegué hasta la despiadada noche cruel. Esta noche ella descansa entre los brazos de ese hombre que le da todo lo que yo nunca tendré, esta noche no tenia que haber luna en el cielo, pero por casualidad elevé la vista y la encontré. Vi la luna, la vi desdibujada, difuminada como una gran mancha que amarillea de pena. La vi devorada por miles de lobos carroñeros disfrazados de nubes negras que la atravesaban, traspasaban, aniquilaban de lado a lado. Un ejército entero de muerte quebraba la luna y la aguijoneaba asesinándola en mitad del cielo. La luna moribunda lloró una estrella y dejó un reguero de sangre amarillenta mientras se iba borrando del firmamento como mis besos en su piel. Al punto en que las nubes negras reinaban el cielo y ya no hubo rastro del astro que siempre iluminó nuestro amor, un espíritu maligno me visitó y devoró mi corazón dejando intacto el resto. A partir de entonces nunca volví a ver la luna.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Nuestros ojos en tus ojos de luna



Una de las rimas más afamadas de Bécquer se titula "Los ojos verdes". Es un cuento en el que los ojos de éste color resultan ser diabólicos y te empujan hacia la muerte engañándote con un amor irreal. Una mujer me dijo una vez, sin haberlo leído, que era "mi relato". Después de leerlo, espero que no piense lo mismo. Yo, no obstante, prefiero hablar de mis ojos reflejados en los suyos. Pasas la vida buscando una mirada donde descansar y en la que residir eternamente y al encontrarla quedas cegado por su luz. Entonces lo que se debe hacer es empezar a ver a través de ella.

"Nuestros ojos"


"La luna rielaba en el firmamento
buscando tus ojos para poder brillar
igual que yo los quiero para poderte amar
para alejar cualquier recuerdo de lamento.

Tú buscabas la paz a través del viento,
en mis ojos, para poder reflejar
todo lo que no te has atrevido a soñar.
Buscabas hacer realidad lo que siento.

Y, al fin, tú y yo nos clavamos la mirada
quedándonos en un amor eterno
sin abandonarnos en la encrucijada

Nunca conocí un amor tan tierno
y nunca te dejaré abandonada
Yo te acompañaría hasta el infierno

Pero prefiero tu cielo al averno
uniéndonos en la canción quebrada
sin dejarte expirar en tu invierno."

Versos desde el exhilio. Catedral de Jaca


Una vez más visité Jaca en Domingo, y es maravillosa la paz que se respira prescisamente en ese día. Un poquito antes de su cierre, al mediodía, visité la Catedral románica incomparable, única, que sigue solemne resistiendo el paso del tiempo; ruda, dura y fría como sus muros que hierven de historia antigua.

"Solemne Catedral de Jaca"

"Catedral de Jaca, oscura y fría
Muros antiguos, joya románica
bien vales mi mañana sabática,
que tu luz del pasado me sonría.

Es colosal la obra para María.
Me impresionas con tu alma hierática
tu hermosura, tu belleza estática
y ese claustro que nuestra fe abría.

Llego a ti y recuerdo antepasados
Tu solemne figura me hace rezar
y enmendar a mis antiguos pecados

Ten seguro, te volveré a visitar
si consigo olvidar a mis pasados
y si yo, alguna vez, tengo a quien amar."

sábado, 29 de agosto de 2009

Cine nocturno : "Cat people" (Jaques Tourneur. 1942). Una joya de "serie B"




Anoche la luna era un enorme gajo amarillento que daba tumbos por encima de los tejados de Zaragoza para esconderse más tarde por detrás de un gran anuncio de neón de la Coca-Cola. Cercano a la medianoche es un excelente momento para disfrutar de un poco de cine nocturno. No he encontrado mejor palabra para definirlo a sabiendas de que cualquier adjetivo oscuro y más bien maléfico podría valer para definir una obra de arte hecha cine como esta "Mujer pantera" de Jacques Tourneur. Cine oscuro, tenebroso, enigmático, repleto de sombras con algún pequño rayo de luz que ilumine el terror, CINE así escrito, con mayúsculas. "Cat people" nos va narrando la historia de una mujer misteriosa, maléficamente irresistible, con un encanto animal que atrae y cautiva de forma enfermiza a los hombres y que esconde algo diabólico de una maldad que ella misma desconoce tener en lo más profundo de su ser. Atraída siempre por la figura de una pantera encerrada en un zoológico de Nueva York, Irena (protagonizada por Simone Simon), conoce al amor de su vida (Kent Smith) con quien finalmente llega a casarse. La jóven de origen serbio está marcada por las historias de su tierra natal que hablan de personajes legendarios que se convierten en felinos, y por su propia obsesión hacia el mundo de las panteras asociado al mal. Además, Irena nació después de que su padre muriera en extrañas condiciones. Esto llega a influir de forma negativa en su matrimonio. En lo más profundo de su ser Irena sabe que hay algo desconocido y maligno que, algún día, brotará de ella desenfrenadamente motivada por los celos, por los enfados o por algún acercamiento sexual por parte de su pareja. Así, Irena comienza una lucha contra sí misma, con la ayuda de un psicólogo, por eliminar de su interior la maldad mientras su marido intenta "desengancharse" de ella. A la vez, Irena siente unos celos enfermizos por una compañera de trabajo de su marido lo que termina por desencadenar los hechos fatales. Momentos prodigiosos en la película hay cientos. La persecución, llena de luces y sombras por las farolas, de Irena a la compañera de trabajo de su marido que declara más tarde haber sido perseguida aquélla noche por algo no humano. La escena del ataque de Irena en la piscina. El beso entre el psicólogo e Irena. El encuentro, en mitad de una cena, con otra mujer pantera que insulta a Irena en serbio llamándola "animal". Una película de setenta minutos que resultan escasos y trepidantes, con muy bajo presupuesto lo que la convierte en una joya del cine de películas de "serie B" y que derrocha mistero y encanto por toda la cinta. Un lujo de cine al alcance de todos, puesto que ya ha sido editada en DVD. La actriz francesa que encarna a Irena, Simon Simone, merece mención especial. Desempeña un papel misterioso en el que te hace creer que realmente estás ante una mujer felina, no humana y maligna.

La escena de la piscina en la que Irena convertida en pantera intenta asustar a Alice, la compañera de trabajo de su marido, motivada por los celos. Escena prodigiosa.

jueves, 27 de agosto de 2009

"You can't take it with you" (Frank Capra. 1938)


"Vive como quieras" para el público español, una película para dejarse llevar en un universo maravillosamente irreal. Tomemos en una mano la mágica "¡Qué bello es vivir!" (1946) y en la otra la desternillante "Arsénico por compasión" (1944). Si mezclamos estas dos obras de Capra obtendremos un híbrido llamado "Vive como quieras" aunque, curiosamente, es anterior. "You can't take it with you" le valió a Capra su tercer Óscar y la considero una gran obra maestra. Una película magistral que te va atrapando poco a poco hasta conquistarte definitivamente. Es una tentadora invitación a soñar con otro tipo de vida en la que cada uno se dedica a cumplir sus sueños y hacerlos realidad sin importarle nada más que ser feliz, todo el mundo se dedica a hacer lo que quiere. Esto sucede en la casa del señor Sycamore que convive con su hija, sus nietas, las parejas de las respectivas y un montón de amigos que se va encontrando por la calle y va invitando a vivir en el gran caserón. El señor Sycamore, "el abuelo", es genialmente interpretado por Lionel Barrymore (totalmente opuesto al Potter de "Qué bello es vivir"). El jóven James Stewart está también insuperable como el hijo de una familia adinerada opuesta a los Sycamore y pretendiente de Alice Sycamore (Jean Arthur). Definitivamente esta película lo tiene todo. el inconfundible humor de Capra, su indispensable romanticismo y hasta una pequeña gota de crítica en una frase del señor Sycamore: "Ahora lo que está de mosa son los -ismos. si estás aburrido coge un -ismo y ya tienes la vida resuelta. "Comunismo", "Socialismo", "Anarquismo", da igual... el caso es elegir uno...". Una película inigualable.

miércoles, 26 de agosto de 2009

The Party (Blake Edwards. 1968). A la medida de Peter Sellers




Conocida en España como "El guateque", Blake Edwards realizó en 1968 una película a la medida de Peter Sellers, cinco años después de haber estrenado "La Pantera rosa". Peter Sellers tenía mucho que ofrecer fuera del papel del inspector Closeau. La película comienza con una estupenda parodia de "Gunga Din" en la que se nos presenta al mediocre actor Hrundi Bakshi (Peter Sellers) "destrozando" una película, la primera que realiza como protagonista. A partir de ahí nuestro actor de origen hindú es invitado por equivocación a una fiesta privada hollywoodiense en casa del productor de la película que, gracias a él, nunca se llegó a rodar. Hrundi, con su habitual habilidad para hacer las cosas, va destrozando la fiesta y la mansión del productor causando, ya involuntariamente ya por torpeza, un desastre tras otro y convirtiéndolo todo en una loca y disparatada orgía sesentera hippye sin sentido. Es una película para no parar de reír con un montón de detalles inesperados y golpes de humor directos y efectivos donde cada pequeño papel es de vital importancia. Cómo olvidar por ejemplo a Steve Franken en el papel de camarero borracho que bebe todas las copas que deshechan los invitados hasta acabar por los suelos o a ese vaquero enseñando a jugar al billar a una despampanante italiana que, por otro lado, no deja de comer en toda la película. También inolvidable es esa orquesta que no deja de tocar su música bajo ningún concepto ni siquiera por estar bañados y rodeados de espuma. Todo este loco cóctel está salpicado, una vez más, por la genial música de Henry Mancini donde destaca la balada "Nothing to lose" interpretada en la película (y a su vez "destrozada") por Claudine Longet y su casi ausente voz.

Así pues, si buscamos una película a la medida del cómico Peter Sellers (además de "La Pantera Rosa") ésta es la señalada. Peter no para de hacernos reír con su talante serio y graciosamente estúpido en el papel del actor hindú Hrundi Bakshi. Además, para más detalles, el propio Peter Sellers venía de antepasados hindús, por lo que la película le va como anillo al dedo. De hecho, al comienzo de los títulos de crédito nos deleita tocando el sitar, típico instrumento hindú. Ahora una pequeña muestra de mis escenas favoritas. La llegada a la fiesta de Peter Sellers y la prodigiosa cena. La segunda escena está en francés. No la pude encontrar en castellano.



Así estoy yo sin ella

Era una tarde en la que la ciudad hervía por los últimos azotes de agosto mientras yo empleaba mi tiempo libre en entretenerme con las musas. Las llamé y acudieron a la cita sin necesidad de emoborracharlas. Sentí sed, sed de algo más que agua, y me refugié en un bar llamado "Atrapamundos" donde atrapé mis sueños que, en definitiva, son mi mundo. En este lugar cordial encontré a un viejo amigo que compartió conmigo un café y una interesante charla de música. Me habló de su ídolo, Joaquin Sabina, y de su canción preferida titulada "Así estoy yo sin ti". Yo derivé la conversación a mi favor y llegué al punto en que mi interlocutor estaba dispuesto a escucharme cómo estoy yo sin ella. A riesgo de parecer un pesado suavizé el monólogo con algo de poesía y concluí componiendo algunos versos sabineros. Mi amigo, transcurridas un par de horas de buena conversación, abandonó el lugar y yo tomé un café solo más ya que sentía la necesidad de escribir frenéticamente como la carta de amor de un preso condenado a muerte.

"Quemado como los bosques en verano
Arrastrado cual serpiente en desierto
Tirado como un sueño ya despierto
Inadecuado cual beso temprano

Seco, pétreo como el puente romano
Oscuro cual túnel que no está abierto
Negro como el veneno que te vierto
Así estoy yo sin ella, mi paisano.

Azabache cual la noche sin luna
Ausente de luz en mi alma nublada
Opaco como la negra laguna.

Soy estrella errante ya disipada
Tus huellas en mi desierto, en mi duna
Eco de la palabra nunca hablada."


Ahora un deleite de canción. Con ustedes el poeta Joaquin Sabina

martes, 25 de agosto de 2009

"Rayo de amor"


"El amor ya está pasado de moda
Para mi sólo es un rayo de luna,
el que encontró Manrique por fortuna,
el que enamorará a tu alma toda.

Es el delirio de un whiskey con soda,
el recuerdo del beso sin fortuna
cuando mi canción de cuna no acuna.
Ya no se escuchan campanas de boda.

El amor sólo está para soñarlo
el poeta que no para de pensar
cómo sería, tal vez, el vivirlo

Sólo el desamor has podido encontrar
en claro de luna para contarlo
pero el nuevo día lo ha vuelto a borrar."


Dedicado al ilustre Don Gustavo Adolfo Bécquer y a su inigualable "Rayo de luna".

Desde aquí quiero agradecer a "Reina" haber publicado el regalo que le hice hace algún tiempo en su otro blog coronasparareina.blogspot.com, así como por sus comentarios. Gracias.

lunes, 17 de agosto de 2009

Mi luna


"Hace ya algún tiempo que vengo imaginando mi convivencia con la soledad. Lo he visto en el claro de la luna sobre la explanada, en el parpadeo de las estrellas sin su mirada y en un sol enorme que no calienta mi corazón, mi tundra helada.

Al final lo he conseguido y he hecho de mi imaginación una cruda realidad. Pero no fue el pesimismo lo que me llevó a mi existencia abandonada, ni el temeroso rumor del río en la noche callada. Fue la ausencia de su mirada estrellada plasmada en el cielo lloroso fruto de mi encrucijada, bosque frondoso de mi juventud suicidada.

Siempre estuve entregado y encadenado a su voluntad pero aún así no alcancé su felicidad. Ahora recuerdo el poema de su piel acariciada, mis dedos... los versos enredados en su noche despeinada, a duras penas rimada. Ahora recuerdo todo porque sin ella no me queda nada, ahora recuerdo que siempre fue la más deseada, estrella fugada, en un beso despistada. Ahora que no me escuchas te diré que fuiste en mi negra vida la única amada y que por siempre serás en la negra noche mi luna más anhelada."

sábado, 15 de agosto de 2009

"Feria del libro de Jaca (15/08/09) y más cosas"




Buenas noches queridos, elegidos y selectivos lectores... os quiero tanto que, si no fuera por vosotros este blog ya hubiera muerto como tantos otros anteriores. Hoy he llegado a casa en la noche, pasadas las nueve, y allí sonaba la melancólica "Stormy weather" de Sinatra en un vinilo sin rayones. Al entrar a mi habitación el reflejo de un neón de la "Ruta 66" (que olvidé apagar antes de salir) dibujaba una ténue luz azulada y tristona sobre mi cama. Cerré los ojos, los abrí y entonces creí ver sus ojos sonrientes y su preciosa cara...hasta creí sentir su abrazo y su aroma. Me froté los ojos, los volví a abrir, ya se había esfumado. Miré el reloj y era medianoche. Indudablemente había vuelto a soñar con ella de una forma demasiado real. Pero allí en la realidad sólo quedaba el vacío de su ausencia, la luz azul del neón y angustia en un corazón que ya no sabe por qué latir. Esto es real y, probablemente es fruto de que en las últimas noches he vivido más que dormido. Pero ya he despertado y me dispongo a contaros que mañana es la feria del libro en Jaca a la que asistirá y firmará, entre otros, Roberto Malo. Yo, casi por casualidad, también estaré ahí mañana, en "la perla del Pirineo". Para mi siempre es muy agradable volver a la que fue la tierra de mi abuelo Ambrosio Callau y, no sé por qué, siempre creo que mi destino acabará estando ahí. Algo tiene Jaca, en lo más profundo de su tierra, que me llama irremediablemente. Ya estuve apunto de irme a vivir ahí hace un año. De cualquier forma y para celebrar el día del libro en Jaca le dedico a esta bella tierra simpar unos versos:

"Jaca"

"Tierra que lloras mi lejanía
llevas mi sangre, mi mirada empañas
cuando al fin me rodean tus montañas.
Acabar aquí es ya una manía

Recuperar todo lo que tenía.
Felicidad, mis recuerdos arañas.
Inocencia, al imaginar campañas
cada tarde, cuando el sol se ponía

Jacetania, hoy te vuelvo a respirar
tu oxígeno incomparable y salvaje.
Hoy en tus campos te vuelvo a recordar

Hoy vuelvo a hoyar tu bello paraje
mientras la pena aquí no tiene lugar
cuando pierdo la vista en tu paisaje."


"Niebla en el Puente de San Miguel" (dedicado al puente romano jacetano y los recuerdos)

"La niebla espesa en puente de San Miguel
me sumerge en un paisaje de dolor
que me hace recordar tu más tierno amor
historias encerradas en un trisquel

Trisquel tallado en sueños con un cincel
sueños rotos del más duro desamor.
Contigo se ha marchado todo mi honor
Pintas nieve en mi corazón con tu pincel

¿No vas a venir nunca a rescatarme?...
...¡no tengo aire sin tu respiración!
¿No puedes una vez más abrazarme?

Lanzo al firmamento mi última oración.
Puede que al final quieras escucharme
o una estrella fugaz lleve mi canción."

lunes, 10 de agosto de 2009

"Beyond a reasonable doubt" (Fritz Lang. 1956)


Si no habéis visto esta película no me leáis. Disfrutadla primero y después leed esto porque no quiero destripar el encanto de su final. Otra vez Fritz Lang, otra vez Dana Andrews y otra joya del cine clásico. "Dana Andrews es un hombre jugando con la justicia y cubriendo su apuesta con su propia vida". Así rezaba el eslógan publicitario del cartel de 1956 que daba a conocer al público la nueva película de Fritz Lang, resumiéndola perfectamente. Una película corta, que avanza como una ametralladora, con un ritmo tan trepidante que cuando llega al sorprendente final te ha sabido a poco y quieres más. Dura ochenta minutos pero parece media hora. Dana Andrews es un novelista empleado en el periódico del que es propietario su futuro suegro, Austin Spencer (Sidney Blackmer). Austin Spencer, dueño de la editorial, es un periodista militante en contra de la pena de muerte y para presionar y avanzar en sus pretensiones decide tender una trampa para que condenen a un inocente a la silla eléctrica por un asesinato que, en teoría, no ha cometido. El "hombre utilizado" será su novelista Garrett (Dana Andrews) que, de este modo, se juega su propia vida. Los dos traman muy bien el asunto documentándolo con fotografías y datos que luego podrán demostrar que Garrett es inocente y que la pena de muerte es un método injusto que debe ser suprimido. Las complicaciones llegan cuando, tras el fallo del jurado condenando a Garrett, Austin Spencer se mata en un accidente de tráfico y todas las pruebas se queman dentro del coche. Entonces la prometida de Garret e hija del dueño del periódico (Joan Fontaine) intenta por todos los medios demostrar su inocencia. La película te conduce entre la desconfianza de Susan Spencer (Joan Fontaine) ante su prometido y tu propia confianza ante el papel de inocente que nos representa maravillosamente Dana Andrews. Es un papel insólito el representado aquí por Dana ya que termina siendo el "villano" de la historia aunque, como esto sólo se adivina al final, Fritz Lang consigue engañar al espectador varias veces, de forma magistral, como si estuviera jugando con tu mente. Joan Fontaine realiza un buen papel pero parece que, desde "Rebeca", los años le cayeron encima como losas despiadadas. Esta película fue precedida de "Mientras Nueva York duerme" y forma un gran tándem del cine de Lang en el mundo del periodismo. Ayer fue la primera vez que vi esta película y me sorprendió de tal manera su final que creo que es de lo mejor que he visto últimamente. Por cierto, que hace poco han realizado un remake de esta película protagonizado por ese actor que sólo tiene de bueno su apellido (Michael Douglas). Apesta. Sólo se puede ver la original. Desde aquí haré un llamamiento: "NO A LOS REMAKE, NO A LOS BODRIOS REFRITOS". Millones de graicas a la persona que me dejó esta joya del gran cine.

sábado, 8 de agosto de 2009

Héroe de celuloide



Dedicado a todos esos héroes del cine de blanco y negro, construídos a base de desamor y corazón roto y recogidos todos ellos en la imperecedera y eterna figura de Humphrey Bogart. A los perdedores Dana Andrews, Humphrey Bogart, Glenn Ford, Frank Sinatra, Henry Fonda, Burt Lancaster... Y a las ganadoras Gene Tierney, Ava Gardner, Rita Hayworth, Lana Turner...

"Héroe de celuloide"
"Hombre con sombrero y gabardina de piel
sacrificas tus deseos por la mujer
a la que amas... y la ves desaparecer
con ojos turbios y amargura de hiel.

Altos ideales y dulzura de miel
con la chica que te mostró el amanecer.
Por ella serías capaz de perecer.
Aún no viéndola más siempre serás fiel.

Hombre de blanco y negro sin ningún color
Héroe trasnochado, pasado de moda
vivió entre luces y sombras su gris amor.

Encerró sus lágrimas en whiskey y soda,
muy duro para doblegarse ante el dolor.
En barra de olvido compuso esta oda."


"Vacío, con el corazón en los huesos".


"Noto el vacío de tu mirada
que me vacía y acaba con mi fe.
Vacío negro en mi taza de café
que come por dentro mi alma enterrada.

Vacío en tu coraza acorazada.
Corazonada y corazón que lanzé
al abismo... tiniebla que no alcancé.
Tanto tiempo navegando en tu nada.


Tanto llanto de lluvias derramadas
en caricias sobre tu monte sagrado.
Tantas esperanzas ensangrentadas.

Tanta vida en cada beso fugado.
Tanta muerte en palabras olvidadas.
Tu ausencia en mi corazón vaciado."

lunes, 3 de agosto de 2009

El océano de la ciudad nocturna.


Llevo unos días trabajando en el turno de noche y ésta es una buena oportunidad para comprobar que el ser humano está diseñado para vivir de día. Es curioso sentarse a observar cómo pasan las horas en las que todo calla o debiera callar y cómo acechan las alimañas nocturnas. Yo trabajo en un piso de lujo, muy céntrico, con ventanas al mar. Sí... ventanas al mar, porque la ciudad de noche es un océano salvaje de enormes transatlánticos que navegan a la deriva sin rumbo fijo o de pequeñas embarcaciones que ni siquiera saben flotar. Es un gran mar de caos e imcomprensión del que hace tiempo salí para quedarme en una isla, como un náufrago al que ya no le quedan botellas que tirar. De todas formas nunca tuve confianza en que alguien las leyera. Así, voy observando como los barcos nocturnos encallan siempre en los mismos arrecifes y nunca se dan otra oportunidad. Sin darme cuenta llega el amanecer bañándolo todo con su luz vital y yo corro a meterme en la cama. Me apresuro a dormir antes de que salga el sol y me demuestre que, aunque el ser humano es diurno, a mí siempre me ha ido mal por el día. Pasan las horas, llega el atardecer y resucito. Es una pena, no me considero vampiro, pero yo estoy encadenado a la noche, a su noche.

"Galerna"

"¿Cómo explicar ahora esta situación?.
Conozco mi rumbo y no puedo remar.
Desde mi habitación con vistas al bar
sólo contemplo la desesperación.

No habrá nadie que implore una oración
por un náufrago marinero sin mar.
Fuerte tormenta, no puedo navegar.
Galerna en la barra sin resiganción.

Es tarde, el mar está a punto de cerrar.
Reinventarse toca a un nuevo final
pero el real ya no se puede esquivar.

Marea baja, restos de un temporal.
Ocaso del sol de amor por que luchar.
La luna te espera en el vaso del mal.

Bébete en un trago el destino fatal."


"Barcos de madrugada"

"El mar nocturno acecha silencioso
a marinos sin rumbo algo perdidos,
barcos de madrugada medio hundidos
sin hora de llegada hasta su foso.

Dueños de nada, pasado glorioso.
Propietaros de los besos huídos
que viven del eco de sus gemidos,
gimen por cada recuerdo doloroso.

Navegan lentos hacia nungún lugar
adorando al demonio de la soledad
y suelen encallar en un triste bar.

Avanzan por inercia, por lealtad,
guiados por faro de falso brillar,
espejismo de última oportunidad."